lunes, 7 de mayo de 2012

Una Historia de Amor Absurda





Elizabeth (Eli) vivía en Europa desde hacía 12 años y estaba en una relación que no le llevaba a nada.  Llevaba varios años sintiéndose miserable e infeliz.   Lo que más le molestaba de esa relación era que a su novio le gustaba pretender que todo iba bien ante los demás.   Eso a ella le enfermaba y le hacia preguntarse si valía la pena seguir viviendo así.  Ella había intentado de todo para que las cosas se arreglaran pero nada había cambiado. Había amado a su novio al principio de la relación pero sentía que cada día que pasaba se desenamoraba más y más.

Por cosas del destino tuvo que ir por trabajo a su país natal, México.  Estaba muy concentrada en lo que tenía que hacer ya que era algo que le traería beneficios futuros así que estuvo algunos días en ello sin ver a ninguno de sus conocidos.   Pero al llegar el fin de semana sintió la necesidad de ver a sus amigos así que se puso en contacto con ellos.  

Se reunió con dos de sus mejores amigas Karen y Mildred.  Karen llevó a sus compañeros de la Universidad.   La alegría de estar en su país, con sus amigas y con gente que hablara su idioma la hizo tomar unas copas de más y disfrutar de cada minuto que pasaba.   Entre los compañeros de la Universidad de Karen había un muchacho que le llamó mucho la atención.   No era para nada de sus gustos pero había algo en él que le atraía.  Él se llamaba Javier, tenía 28 años y trabajaba de gerente de Recursos Humanos de una empresa prestigiosa del país.   Pero Eli deshecho cualquier pensamiento de estar con Javier ya que ella tenía novio y además era 9 años mayor que él. 

Conforme la noche fue pasando, las copas fueron aumentando y el ambiente estaba festivo.  Eli tuvo oportunidad de hablar con Javier y le gustó mucho la forma de pensar y de sentir de él.  Se veía que era un chico ambicioso e inteligente.  Pero ella seguía deshechando la idea a pesar que la atracción se fue haciendo cada vez mayor.  

Ya avanzada la noche, Eli estaba saliendo del cuarto de baño cuando se encontró frente a frente a Javier.  No se sabe si fueron las copas o si fueron los ojos  y labios seductores de Javier  la cosa es que se empezaron a besar.  Se metieron al cuarto de baño juntos y se besaron y acariciaron como  dos muertos de hambre que acaban de encontrar comida.   Los interrumpieron unos toques a la puerta y salieron tratando de disimular lo que había sucedido. 

Fueron de regreso donde sus amigos pretendiendo que nada había pasado pero ya no fue igual.  Eli deseaba a Javier tanto que quería hacerle el amor con locura.  Al parecer también él lo deseaba ya que la pasaba tocando por atrás.  ella le mordisqueaba la oreja sin que nadie se diera cuenta y se decían cosas al oído mutuamente.   Decidieron irse de la fiesta y fueron al carro de él.  Pero estaban los dos tan deseosos uno del otro que ni les dió tiempo a llegar a ningún lado.  Parquearon el carro en una calle cualquiera y ahí empezaron a desvestirse, comerse y amarse mutúamente.   

Se hicieron de todo y Eli sentía como volvía a vivir, como surgían pasiones en ella que habían estado guardadas o nunca habían existido.   Mientras más se amaban más querían.  Era como si los dos habían despertado de repente de un sueño profundo y se daban cuenta que sus cuerpos se pertenecían.

Javier fue a dejar a Eli a su hotel y al siguiente día ella despertó con una sensación de satisfacción y felicidad como no había experimentado en mucho tiempo.    No sentía ningún remordimiento por lo que había pasado.  Es más, le divertía la idea de haber estado haciéndolo en un carro cual adolescente. Pensó en su novio y se dió cuenta que antes jamás se le hubiera ocurrido serle infiel.  Pero en ese momento ella se sentía liberada y pensó que a lo mejor esa era una señal de que ya era hora de tomar otro rumbo y dejar esa relación que no la llevaba a nada y la hacía infeliz.

A la siguiente semana Eli se concentró en el trabajo y mantuvo esporadicamente contacto con Javier.   Ella se había dejado los lentes de sol en el carro de él y con la excusa de recuperarlos  se había comunicado con él.  Pero en realidad ella quería volverlo a ver y sentir nuevamente sus besos en su piel marchita.  Quería sentirse mujer de nuevo.

Un día en que ella estaba de compras, él la llamó y acordaron que él iba a pasar a traerla en el centro comercial donde ella estaba para “devolverle los lentes”.   Ella se puso contenta y esperaba ansiosa a que él llegara.  Cuando él llegó, ella se subió al carro con las bolsas de compra y sin saber que hacer, le acercó la mejilla para darle un beso.  Él le busco la boca y la besó profundamente.  Fue un beso intenso, largo y tierno.   Cuando dejaron de besarse ella, con los ojos cerrados, no sabía como reaccionar.  Solo atinó a decir “Hola”.   El la llevó a su hotel y se devoraron nuevamente en la habitación.   Ella descubrió esa noche sensaciones que nunca había experimentado.  Se besaron  y acariciaron en cada rincón de sus cuerpos sedientos de amor y de pasión.  

Él tenía que ir a recoger algo esa noche a la casa de un amigo y levantarse temprano asi que se tenía que ir.   Ella se quedó nuevamente embelesada y satisfecha.   Lo que había sucedido esa noche era mucho mejor que la anterior.  ¿Cómo podía ser eso posible?

Pasó otra semana en la que Eli siguió concentrada en el trabajo y al final de esa semana le tocaba marcharse de regreso a Europa.  No tenía ganas de irse.  Regresar a su misma vida frustrada e infeliz no le apetecía para nada.   Ese viaje la había cambiado y el haber estado con Javier tenía mucho que ver.   Se había dado cuenta que a pesar de sus 37 años ella podía encontrar a alguien que la mereciera, que la hiciera feliz y la hiciera sentir cosas como Javier lo había hecho.

El último día que Eli estuvo en México sus amigos le hicieron una despedida y Javier estuvo ahí presente.  Después de muchas copas fueron de nuevo al hotel y esa noche se amaron todavía con más pasión que las anteriores.   Sabían que era su última noche así que no querían desperdiciarla.   Se despidieron sin promesas, ni esperanzas,  ni nada.  Simplemente como dos seres que habían pasado un buen tiempo juntos pero sabían que ya se acababa.

Pero al Eli irse a Europa se siguieron comunicando.   La tecnología  tuvo un papel primordial en ello.  Se mandaban mensajes como amantes clandestinos y se decían lo mucho que se gustaban.  A pesar de la diferencia de horarios lograban entablar conversaciones y verse por medio de skype.  Se contaron de todo y se conocieron mucho más a traves de mensajes en un teléfono.  Se enviaban fotos y se contaban anécdotas.   Así fue cuando se enteró Eli que él también había estado en una relación de 6 años que acababa de dejar.  ¿Casualidad o coincidencia?

Eli, mientras tanto, había decidido dejar a su novio definitivamente y empezó a ver la manera de cómo lo iba a hacer.  Consiguió un apartamento de alquiler y le dió la noticia a su novio que se iba.  A él le sorprendió mucho la decisión de Eli así que intentó convencerla que estaba tomando la decisión equivocada y aunque hubo días que sí la hizo dudar, ella sabía que era lo mejor para ella  y su futuro.

Mientras tanto la comunicación con Javier se intensificó.   Eli se llegó a ilusionar tanto con él así como con la idea de volver a estar con su familia, amigos y gente que planificó un viaje a México para nueve meses después en lo que conseguía ahorrar el dinero suficiente para tener unas buenas vacaciones.   Ella estaba conciente que el tiempo y la distancia eran enormes y ella sabía que era muy difícil que pudieran ser pareja de esa manera y después de haber estado tan sólo tres noches juntos.   Le dijo a Javier que si encontraba a alguien más durante esos meses que fuera feliz y que hiciera lo que quisiera. Que ella lo iba a comprender porque ella sabía y aceptaba la realidad.  Ella de todas maneras no estaba libre y la situación estaba demasiado complicada.

Pero mientras más se comunicaban por todos los medios posibles, más se compenetraban.  Habían noches que Eli no podía dormir de pensar en él.  Siempre estaba pendiente de los mensajes que le entraban por si eran de él.  Por la diferencia de horario ella se despertaba a varias horas de la noche y chequeaba el teléfono para ver si él le había escrito.  A veces lograban hablarse a esas horas y aunque se robara horas de sueño a ella no le importaba.  Él le hacia feliz.

Mientras tanto Eli había terminado la relación y estaba a punto de mudarse de casa.  En una conversación que tuvo con Javier, el día antes de su mudanza, Eli escucha que Javier había estado en una fiesta y había entablado una conversación con una chica en la que él le había dicho a la chica que tenía novia pero que estaba en el extranjero.  

Eso a Eli le había impactado.  Por un lado le halagaba que él pensara en ella de esa manera pero por el otro le daba temor.  Temor por que él era más jóven que ella y a lo mejor inexperto en ver la realidad de las cosas con ojo clínico.   Ellos estaban lejos y de llegar a estar juntos tomaría mucho tiempo.    Además, ella estaba muy conciente que era mayor que él.  ¿Qué le podía ofrecer?   A lo mejor si lograban estar juntos algún día podían amarse por unos años pero el tiempo no perdona.   Pero ella hubiera sido feliz en esos pocos años que le diera la vida con él.

Además ella estaba saliendo de una relación tormentosa y necesitaba tiempo para reflexionar en su futuro.   Ella sentía que a lo mejor le estaba quitando a Javier la oportunidad de conocer a alguien y ser feliz con ese alguien que estuviera en su mismo país y fuera de su misma edad.  Le dió temor de que los dos estuvieran viviendo de una ilusión que no los llevaría a nada.   A lo mejor en un futuro lejano pero no por el momento.   Sintió mucho dolor en su corazón sin entender por qué y decidió decirle a Javier que no quería seguir comunicándose con él. 

Cuando volvieron a hablar ella ya estaba acomodada en su nuevo apartamento.   Ella se sentía muy sola y sentía que lo necesitaba mucho pero al mismo tiempo se dijo que era mejor para él que no se comunicaran.  Se lo dijo y le sorprendió con la facilidad que Javier aceptó la propuesta.  A lo mejor él también pensaba lo mismo que ella, que todo eso entre ellos y a distancia era una locura.  Se estuvieron despidiendo por dos horas.   Ella lloró a profundidad por ello y entre todo él le confesó que se había enamorado de ella.  En ese momento ella comprendió que a lo mejor  le había pasado lo mismo a ella.  Se dió cuenta lo mucho que lo había pensado, soñado, añorado, deseado, preocupado, necesitado, querido y amado. ¿Cómo era posible que un sentimiento así los había poseído tan fulminante y profundamente con tan poco tiempo que habían estado juntos?  

Ella quería pensar que el universo era misterioso y que sus mundos habían coincidido por una razón.  Pero esa razón era demasiado absurda ya que las circunstancias no les permitían estar juntos.  Así que con todo el dolor de su corazón decidió empezar su nueva vida sin él...

...o talvéz no... 

2 comentarios:

  1. Preciosa historia :-))

    Me alegro por Eli. :-))

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  2. Hola Kutz, he leido atentamente la odisea de Eli y, bueno... cierto que es mujer valiente y que sabe levantarse despues de una relación fallida, por el triste y lento camino de la llama que se va apagando en el vaso sin oxígeno.
    su historia me ha trasmitido que con seguridad se apoyó en la pasión y la ilusión para abandonar la desidia. Y siendo consciente de ello, prefirió no llevar unas gafas de madera, dada su experiencia, que ya tenia un peso en sus decisiones.
    No obstante, los reposados discursos de la cabeza, jamas hacen callar los gritos del corazón. Y sin duda es el rojo rebelde el que abre un punto y a parte al final de la historia.

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