martes, 6 de diciembre de 2011

Violencia Intrafamiliar en Guatemala



El viernes 2 de diciembre encontré un artículo de la Prensa Libre, periódico en Guatemala, con el título  "Me odia porque me parezco a mi papá" .  Este artículo me impactó mucho por el amor de un padre por sus hijas.

El ha sido obligado a tomar medidas drásticas como esconderse y separarse de su nueva pareja e hija de 2 años para poder proteger a sus dos hijas primogénitas, víctimas de la violencia intrafamiliar (causada por la madre), porque en este caso, la justicia en Guatemala ha fallado.  Después de las declaraciones de Jimena y Rita (las víctimas) el juez le dió la custodia a la madre, Rita Carola Rivera Mencos quien es la agresora.

Se lee en el artículo:  “Alejandro Balsells, del Centro de Defensa de la Constitución, comentó que los jueces “dictan medidas presuponiendo una agresividad del cónyuge varón, con lo cual ocasionan situaciones injustas”.

Esto sucede porque en Guatemala, la mayoría de los casos, el agresor es el padre.  Pero en este caso es lo contrario:  la agresora es la madre. 

La madre, frustrada por el fracaso de su matrimonio, pobreza ,  o falta de estabilidad, culpa a los hijos y los agrede verbal , psicológica y físicamente.  Estas mujeres están en un estado maniaco depresivo, tienen alguna enfermedad psicólogica,  o estado de depresión que por falta de atención  y conocimiento no es tratada profesionalmente y la consecuencia es la agresión contra los hijos.

Hay miles de historias de agresión intrafamiliar contra niños en Guatemala y otros países latinoamericanos.  Los niños son las víctimas más fáciles de manipular, denigrar y maltratar.  En algunos casos las madres intentan envenenar la mente del niño diciéndoles cosas absurdas contra el padre o la familia del padre.  Algunos otros niños son utilizados para sacar información de la familia paterna para después, frases dichas por ellos, son tergiversadas poniendo al niño en duda.  Algunos niños están entre las dos familias como absorbentes de palabras agresoras. En algunos casos, los niños son engañados por la madre que les dice que el padre no quiere verlos o no los ama, cuando en realidad la madre castiga al padre con no ver a los niños por haberla abandonado. En algunos casos todas las frustraciones de la madre se convierten en maltratos físicos diarios y los niños son amenazados con matarlos si le dicen a alguien de lo que sucede en casa o si tratan de escapar. Algunos de ellos eligen no decir nada por vergüenza o porque, gracias a la agresión, desconfian de los adultos.  Son niños que en lugar de crecer con amor, juguetes y alegría crecen con el temor,  la desesperación  y tristeza de vivir en el maltrato.



En el caso específico de Rita y Jimena, hay un padre que está velando por ellas, así que ellas están protegidas por alguien a quién aman y le tienen confianza.  Pero muchos otros niños viven únicamente con su madre  o padre y no tienen a quién acudir. Algunos de ellos son abusados sexualmente por parte de la madre, padre o algún otro familiar. Esta situación los hace entrar en la desesperación y soledad y desarrollar tendencias suicidas para acabar el abuso sexual.  Estos niños cultivan odio y desconfianza al crecer y desafortunadamente, son más propensos a seguir la cadena de maltratos ya de adultos pasando de víctimas a agresores.

Hace 30 o 20 años no habían leyes contra la violencia intrafamiliar o si las habían, eran muy débiles.  Hasta que en el año 1996 (el año en el que se firmó la Paz entre la guerrilla y el ejército en Guatemala) se decretó la “Ley para prevenir, sancionar y erradicar la violencia intrafamiliar”.

Al leerla se puede ver que la ley es completa y cuenta con artículos en el cuál se ordena a los agresores a “la asistencia obligatoria a instituciones con programas terapéutico-educativos”, entre otras cosas.

Lamentablemente esta ley, a pesar de haber sido aprobada y definida hace 15 años, no se cumple a cabalidad.  Jueces desconocen todos los artículos de la ley o no los aplican basando el juicio en suposiciones.  También hay corrupción judicial dejándose pagar para favorecer al agresor.  A veces los juicios pueden tardar meses y hasta años o por lo contrario, pueden tener un veredicto rápido “para quitarse el caso de encima” sin que haya una solución concisa y definitiva a beneficio de las víctimas.

Las víctimas desconocen de la existencia de la ley o no tienen a alguien que los apoye como en el caso de Rita y Jimena, que cuentan con su padre. Algunas de las víctimas son de escasos recursos y no tienen a donde recurrir, dinero para pagar un abogado, o piensan que lo que viven es “normal”.

En los últimos años los niños (o mujeres) maltratados (as) están empezando a tener voz a través de organizaciones y la población Guatemalteca está reaccionando, pero el cambio de actitud va demasiado lento.

En el 2008 se aprobó el Decreto Ley No. 49-82 para la “Eliminación de todas formas de discriminación contra la mujer”.  Dicha ley ha provocado debates y ha dividido a la población entre los que están a favor y los que están en contra de la ley, pero también ha provocado que las mujeres poco a poco denuncien más que antes la agresión que reciben.  Desafortunadamente el nivel de víctimas aún es elevado.

La Ley Alba-Keneth fue aprobada en agosto de 2010 y nombrada así en honor a los niños Alba Michelle España, asesinada para tráfico de órganos, y Kenneth López Agustín, víctima también de la violencia criminal. Esta ley, aprobada gracias a una iniciativa de Norma Cruz, de la Fundación de Sobrevivientes, ha permitido la localización de menores víctimas de delitos como trata, comercio sexual, tráfico de órganos o secuestro, y facilita su búsqueda desde las primeras horas, contrario a la espera de 72 horas exigida antes por las autoridades para comenzar una búsqueda.

Ahora mismo hay una campaña en Guatemala que se llama "Rompe el Ciclo" en la cuál se está concientizando a la población que la violencia en casa es común, pero no es normal.  Esta organización tendrá un evento el 21 de enero del 2012 en el cuál el propósito es despertar un cambio generacional.  Me gusta mucho el "Por qué" de su campaña:  “...romper el concepto que la violencia dentro de casa es “natural”, “aceptable” o “privada”...”   “...Esta campaña existe para crear una presión de grupo como una herramienta poderosa para lograr el cambio.”

Cambiar la mentalidad de todo un país es difícil pero no es imposible.  El cambio está en nosotros mismos...en lo que hagamos en nuestro propio Hogar. 









6 comentarios:

  1. Muy buen Artículo....!! Claudia.Chajon

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  2. Por cierto... esta fundación SOBREVIVIENTES ha tenido un impacto de trabajo, responsabilidad y sobre todo EMPATIA en personas víctimas de violencia... hay q apoyarlo de algún modo....claudia ch.

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  3. Una realidad tambien en Venezuela, muy util

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  4. Muy interesante: gracias por compartirlo :-))

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  5. En realidad me gusto mucho tu artículo, sin embargo si te diría que te deberías de informar más a fondo antes de hacer aseveraciones como las que haces en base aun artículo escrito sin ningún fundamento, tanto que Prensa Libre acepto publicar el otro lado de la moneda, te dejo el link: http://www.prensalibre.com/noticias/Rebate-postura_0_605939424.html

    Es importante en cualquier documento que uno escribe donde coloca nombre y todo de personas investigar bien, te lo digo pues conozco a la madre de las niñas, y te puedo asegurar que el se{or Piloña está victimizandose, cuando ha mainpulado organizmos a través de influencias, por el hecho de trabajar en el medio periodistico, para hacer su voluntad y no la ley, y así mantener una violencia psicologica contra la madre y sus propias hijas.

    En verdad escribes muy bien, pero caes a lo mismo que la mayoria de pseudo-profesionales de periodismo de nuestro pais, escribir sin investigar...

    Krlos

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  6. Estimado Anónimo alias Krlos:

    Este es un blog personal. No soy ni periodista, ni investigadora pero soy escritora. En este blog escribo diversos temas y no me concentro en uno específico.

    Con respecto al artículo "Me Odia porque me parezco a mi papá" pongo un link del artículo publicado en Prensa Libre en el cuál el nombre de la señora Rita Carola Rivera Mencos es mencionado y artículo en el cuál estoy basando la temática principal de mi escrito que es que las mujeres también pueden ser las agresoras. En Guatemala se tiene la idea que únicamente el hombre es el agresor. Así que este artículo es para explicar que no es así.

    Cada historia tiene dos caras. Le apuesto mi estimado Anónimo de que usted pone al señor Piloña y a la señora Rivera en una misma habitación y cada quién cuenta una historia tan distinta que el único vínculo que usted verá son las niñas. Así es siempre en este tipo de asuntos.

    Pero en esta historia me llamó la atención lo siguiente: 1. Fue escrita en base al testimonio de las niñas y no en base a la opinión del señor Piloña y 2. A como es la sociedad Guatemalteca y en especial, los hombres machistas, a la hora de la custodia de los hijos mejor si se la dejan a la mamá asi ellos son libres de toda responsabilidad. En este caso no es así. El señor ha peleado en la corte y al momento de que el juez no le dió la custodia, se llevó a las niñas. Eso no es nada normal en un hombre Guatemalteco. Y menos viniendo de una persona con estudios (usted dice que él es periodista).

    Usted mi estimado Anónimo tampoco es imparcial. Es amigo de la señora Rivera. Y por muy amigo que usted sea, nada sabe de lo que sucede al momento que esta familia está en casa. Usted basa su testimonio en lo que la señora Rivera le ha dicho por la amistad que tienen.

    A la final, sólamente el señor Piloña, la señora Rivera y las niñas son los que saben la verdad. Espero que al final, por el bien de las niñas, todo se aclare y la justicia triunfe para el beneficio de ellas. Eso es lo único importante: el bienestar de las niñas con el padre o la madre.

    La próxima vez que quiera dar cátedras de escritura, sería bueno que diera su verdadero nombre, para darle mayor credibilidad a su historia.

    Saludos cordiales,

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