lunes, 27 de junio de 2011

Bailar Salsa


Estás cerca de la pista de baile esperando a que alguien te saque a bailar.  En eso él viene, te pide bailar, te toma de la mano con suavidad y se ponen en posición:  la mano derecha estirada y la izquierda en el hombro de él.  Se ven a los ojos y empiezan a bailar al únisono.  Nunca lo haz visto antes y él tampoco a ti, pero se complementan con los pasos perfectamente.  Una que otra vez se tropiezan y rien de su torpeza como que si nada.  El hace un movimiento suave con la mano y con firmeza, te va dando las vueltas necesarias.  Es un baile lleno de energía, belleza, armonía.  Es un balle sensual sin rozar la vulgaridad.

Las primeras veces que bailé Salsa fueron de niña.  Los domingos mis vecinos se sentaban enfrente de su casa, habrían la puerta de par en par, ponían la música Salsa a todo volúmen y niños y adultos nos poníamos a bailar en la calle.  Era muy divertido.  Así aprendemos los Latinos a bailar la Salsa: en la calle.  Luego de adolescente tuve un amigo que me enseñó algunos trucos y eso me hizo animarme para ir a fiestas en las cuáles me encontraba al chico que me gustaba y podía bailar con él.  Me sonrojaba al hacerlo y era un baile con la intención de conquistarlo.  A veces fallaba pero muchas veces lo lograba.  Bailaban pegado, mejilla con mejilla y me erizaba cuando él pasaba su mano despacio por mi espina dorsal.  Esa era la señal que a él también le interesaba.

De adulta, seguí yendo a fiestas de Salsa y siempre conservábamos esa armonía y cordialidad en los bailes.  Es que los latinos cuando bailamos Salsa nos divertimos.  Sentimos la música, la gozamos. Si nos sabemos la letra, la cantamos, ya sea una letra triste o alegre.  Ese es el verdadero propósito de bailar.  Sentir la música con todo nuestro ser.


Hace once años que vivo en Amsterdam.  Desde que vine a vivir acá me dí cuenta que hay otro tipo de Salsa:  La Salsa que se aprende en una escuela.  Y ahí ves a los holandeses bailando sus pasos aprendidos que repiten entre una canción y la otra.  No pueden improvisar como tampoco pueden llevar a alguien que no haya aprendido los mismos pasos.  Eso me pasó una vez, cuando un holandés me sacó a bailar y como no sabia llevar (creía que yo iba a hacer el paso que me correspondía, según él) nos tropezamos varias veces y no pudimos bailar.  Al final de la canción me dijo:  “Tu no sabes bailar”.  Yo le respondí: “Perdona, pero eres tú el que no sabe llevar”. 

Las mujeres son las peores.  No se quién les dijo que la Salsa se baila con tacones.  Las ves llegando a la fiesta en zapatos bajos y luego se ponen unos zapatos de aguja bárbaros.  Usan unos vestiditos pegaditos y cuando bailan hacen unos pasos que rozan lo rídiculo.  Pero como son rubias y guapas, ves a todos los hombres morenos (que vienen de Africa o Surinam) sacarlas a bailar y repetir los pasos una y otra vez.  Y bailan, según ellos, maravillosamente pero no vez esa armonía entre la mujer y el hombre como cuando los Latinos bailan.  Ellos ni se ven a los ojos, ni tampoco los ves gozando, porque están más concentrados en lucirse con sus pasos y no equivocarse en ellos.  Dan vueltas y vueltas sin parar y creen que mientras más vueltas den, mejor están bailando.   Para un latino ver eso es decepcionante.  A eso no se le llama bailar Salsa. 

Lo que más risa me da es cuando yo empiezo a bailar a la par de esas mujeres, no hago tanta vuelta pero muevo las caderas como sólo los Latinos podemos moverlas.  Esas mujeres se quedan pasmadas.  No entienden como para mí sin más ni más, es tan fácil lucir sexy.  No me pongo ni zapatos de tacón, ni vestidos apretados, ni doy vueltas.  ¿Cómo puede ser posible? 

El otro día había una mujer holandesa bailando en la pista.  Todos los hombres tenían los ojos en ella porque bailaba de una manera tal que parecía que estaba teniendo orgasmos en cada movimiento.  Bailaba demasiado sexual.  Cuando dejó de bailar me le acerqué y le dije:  “¿Dónde aprendiste a bailar así?”  Y me contestó:  ̏En la escuela tal y tal”.   Le dije:  “Ve a que te devuelvan el dinero porque bailas fatal.  La Salsa no se baila así”.  Di media vuelta y me fui. 

No importa de que país vengas:  Holanda, Estados Unidos, España, Suecia o la China.  Si no eres Latino nunca podrás bailar la Salsa como nosotros.  Porque la Salsa se siente, se vive, se goza y no se aprende en una escuela.  Además los latinos tenemos un sabor y un ritmo incomparable.  Ritmos parecidos hay, pero ninguno como lo Latino.

Lo que es peor para mí son esos Latinos que no eran nada en sus países y vienen acá a hacérselas de maestros de Salsa.  Como las holandesas se creen todo lo que ellos les dicen los ven como Dioses.  Ellos a su vez como por primera vez les prestan atención se vuelven orgullosos y ya no quieren juntarse con otros Latinos.  Que tristeza da ver eso.  Es lamentable.

Las canciones más bellas de la Salsa tienen una letra que te llega al rincón más escondido del corazón, dependiendo de tu estado de ánimo o de lo que estés viviendo en ese momento.  Acá les va la letra de algunas de las canciones más antiguas:

“...esta calle fue tan nuestra muy pequeña nos quedó
 cada parte de ella es reflejo de tu cuerpo
al ver las luces veo tus ojos
en los balcones veo tu pecho
 en cada puerta creo ver tus labios
 mi deseo
 frente aquel nuestro lugar viejo motel
 muy lentamente te repaso en mi memoria...”   Aquel Viejo Motel,  Frankie Ruíz


 “...Amiga dejame decirte todo lo que siento
que yo no puedo mas vivir con este amor secreto
amiga muero sin tener el beso de tu boca
soñando el roce de tu piel amor
amiga yo le siento celos hasta el propio viento
conmigo es un amor voraz que crece como el fuego
si creo que antes de nacer te estaba amando
y ahora tengo que morir de sed
que locura enamorarme yo de ti
que locura fue fijarme justo en ti
y en silencio yo te quiero y tu amor
tiene otro dueño...”     Que Locura Fue Enamorarme de Ti,  Eddie Santiago



“...Pasa y siéntate, tranquilízate
al fin ya estás aquí, qué más te da
Imagínate, que yo no soy yo
que soy el otro hombre que esperabas ver

Un desconocido que te ha escrito verso
y te dibujó la luna, en un trozo de papel
Un amante improvisado,
misterioso, apasionado
que te dió una cita, en este hotel...”  La Cita,  Gali Galiano

Espero que las Escuelas de Salsa no sólo piensen en el dinero y que les enseñen a sus alumnos a sentir la música.  Que la comprendan, que la vivan, que la gozen, que la lloren, parecido a como los Latinos podemos hacer.  Y nosotros los Latinos, no perdamos la Salsa.  Con tantos ritmos nuevos y música nueva no olvidemos lo que la Salsa nos proporciona.  Conservémosla y sigámosla gozando.

LINKS: 


Colombianos Bailando Salsa:  http://www.youtube.com/watch?v=Lv3csJCN1jQ


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1 comentario:

  1. :-))

    Recuerda: ellos inventaron el Ballet (todo reglas, protocolos, movimientos calculados).

    El flamenco, la salsa, la danza griega o, más lejos, incluso la hindu, se basa en el movimiento armónico del cuerpo, donde uno expresa lo que la música le transmite como buenamente le da a uno a entender...

    El mundo del "Sí" o del "No", contra el mundo del "Sí pero no" :-))

    Y esto, ojo, dicho por alguien incapaz de bailar y que es el del sur (que de todo hay en la viña del Señor :-)).

    Buen post :-))

    Paquito.

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