lunes, 4 de julio de 2011

Una Noche de Copas



Estoy en la discoteca de moda, son más de las dos de la mañana y ya llevo unas cuántas copas encima.  Vine con mis amigas pero no tengo la menor idea de dónde están.  Bailo al compás de la música que está buena.  Los chicos están rondándome como tiburones ¡Qué pesados que son!  Que me dejen en paz que yo sólo vine a bailar. 

Estoy bailando como sólo yo sé hacerlo. Sexy y divertida. Veo que un chico me está viendo a tres metros de distancia.  Tiene unos ojos cautivadores e intensos.  No me ronda como los otros.  Me pongo nerviosa pero sigo bailando.  Lo veo de nuevo y noto que tiene un cuerpo perfecto.  Al parecer va al gimnasio.  ¡Hay no, yo no vine en plan de conquista!  Pero este chico me mueve el piso.

Se va acercando cada vez más ahora esta a un metro de distancia.  Se distrae, ve hacia otro lado, pero luego posa su mirada en mí.  Sentimientos encontrados, no quería nada esta noche pero al mismo tiempo me muero porque venga a hablarme.  Quiero saber su nombre. 

El chico baila también y ahora me ve directamente a los ojos.  Le sonrío y me sonrojo.   Menos mal está semi oscuro y las luces disimulan mi color.  Viene a mi lado ¡Que nervios!

Me pregunta si estoy sola. Le contesto que vine con amigas pero no sé donde están.  Me entero que se llama Marcos.  Bailamos sensual, me pongo coqueta.  Me gusta mucho.  Tiene ojos café claro y una boca muy carnosa.  No sé si es el alcohol pero tengo muchas ganas de besarlo.  Empieza a bailar más pegado a mí. El también me está provocando.  Mi deseo de besarlo es mayor.  Le paso las manos por el pecho y noto los músculos que tiene.  El me pasa las manos por los brazos y termina en mi cintura.  No puedo más.

Nos unimos en un beso ardiente, como si llevaramos años de no besar.  La química entre Marcos y yo es perfecta.  Me muerde el labio inferior, nuestras lenguas de confunden, no dejamos de besarnos en mucho tiempo.  Mientras nos besamos yo cuelgo mis brazos de su cuello y él me abraza mucho más. Me besa el cuello, me muerde la oreja, se pega más a mí y los besos se hacen más ardientes.

Bailamos entre beso y beso pero nos concentramos más en besarnos que en la música.  Alguien me toca el hombro y cuando volteo a ver mis dos amigas están riéndose en complicidad.  Ellas me vienen a decir de que van a ir a la Discoteca de al lado, si quiero venir.  Les digo que me quedo acá y que nos llamamos a la hora de irnos.

Y nos seguimos besando con Marcos por una hora o más.  Perdí la noción del tiempo.  Nos seducimos mutuamente.  Bailamos pegado, puedo sentir su erección. Quiero pasar la noche con él, no me importa lo demás.

Me olvido completamente de donde estoy.  Ya no veo a la gente, ni a las luces y apenas escucho la música.  Estoy muy concentrada en Marcos y sus besos.

Vamos por una bebida y decidimos salir a la terraza del lugar.  La noche está cálida y se ven un sin fin de estrellas.  Encontramos un solo asiento vacío y me siento en sus piernas mientras seguimos besándonos apasionadamente. Se van las personas que están a la par de nosotros y nos acomodamos mejor en dos asientos.  El se inclina sobre mí y me besa el cuello mientras su mano derecha roza el borde de mi pecho.  Siento por primera vez lo húmeda que estoy entre las piernas ya que me dá una sensación de calor que explota ahí y llega a mi cerebro.

Disimuladamente toca mi pecho en plenitud y yo estoy que ya no puedo más.  Le insinuo al oído que vayamos a su casa.  En cuanto le dijo eso, me deja de besar, deja de tocarme y se separa abruptamente.  Me dice que tiene algo que decirme.  Se pone nervioso mientras busca las palabras adecuadas.  Me cuenta que vive con su novia.  Me quedo pasmada con la noticia.  Me dice que la relación entre ellos va mal y que hace mucho que no duermen juntos.  Que me vió y que yo desperté todos esos sentimientos perdidos en él hace mucho tiempo.  Me dice que porque no mejor vamos a mi casa, que él quiere pasar la noche conmigo y hacerme el amor como nunca.

No se que decir.  Nunca se me había prestado una situación como esta.  Por un lado quiero llevarlo a mi casa y terminar lo que ya hemos comenzado.  Por el otro pienso en que tiene novia y que a mí no me gustaría que mi novio hiciera algo así.  La llama que se había encendido entre los dos todavía está encendida pero no estoy segura de que decisión tomar. 

Me besa de nuevo pero todas esas sensaciones que me llevaron a decirle que fueramos a su casa se han desvanecido completamente.  La química ya no es perfecta.  Algo cambió en mí.

Le digo que necesito ir al baño y que me espere aquí mismo.  Me voy al baño a echarme agua al rostro para refrescarme.  Miro mi reflejo en el espejo y pienso en el siguiente paso.  Me hecho un poco de pintalabios y salgo del baño directo a la puerta de la discoteca mientras llamo a mis amigas.

Me voy a mi casa sola, ya está decidido.


1 comentario:

  1. Siempre y cuando no haya imágenes incriminatorias, todo va bien ("nada grave" :-))

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