jueves, 15 de marzo de 2012

Descansa en paz Carlos Benedicto Sosa Pérez

Cuando estuve en Guatemala entre el 22 de febrero y el 10 de marzo, había una noticia que conmovió a toda la nación.  Un niño de 11 años llamado Carlos Benedicto Sosa Pérez murió 8 días después de que su primo y un amigo (15 y 17 años respectivamente) le hicieron un acto grotesco de bullying. Esta historia que les comparto el día de hoy está basada en la historia de su vida. 


Puedes leer la noticia en este link:  Menor abusado expira en hospital





Mi nombre era Carlos y tenía 11 años.  Decían que apenas empezaba a vivir.  Yo siento que ya había vivido demasiado para mi edad.

Mi madre se fue hace dos años de la casa dejándome a mí y a mis dos hermanos sin su cuidado.  No hubo explicación, no hubo reflexión, no hubo ni un adiós. 

Gracias a ello tuve que trasladarme a otro lugar llamado Tojocaz en el Departamento de Huehuetenango, Guatemala.  Mi familia, que era numerosa, alquiló dos habitaciones para poder vivir.  Ahí vivíamos mis hermanos, mi padre, mi tía, mis primos y yo.  Éramos de la clase pobre pero trabajadora.

Mi padre estaba trabajando todo el día y mis hermanos y yo estábamos bajo el cuidado de mi tía.

Diariamente me maltrataban, no solo una, sino varias personas.   Yo lo único que quería era ser comprendido, valorado y amado.   Me sentía muy solo, abandonado e infeliz.

Yo quería salir de donde estaba, no quería más maltratos, no quería más abandono.  Por eso prefería ir a trabajar al pinchazo (taller de llantas para carro)  con mi primo que ir a la escuela.  Sentía que en la escuela no hacia nada.  En cambio en el taller me sentía útil y así podía ganar unos mis lenes (centavos).

Yo buscaba la aceptación de la gente mayor, en especial la de mi primo.  Quería sentirme protegido y querido, aunque fuera por muy poco.

Mi primo de 15 años constantemente me molestaba pero yo sentía que realmente me apreciaba. El siempre andaba con su amigo de 17 años y hacían bromas a mis expensas.  Yo creía que era común entre primos. Pero me equivoqué.

El sábado 25 de febrero mi primo me dijo que me tenía un regalo.  Yo muy entusiasmado acudí al pinchazo (taller de llantas para carro).  Creí que era un regalo hermoso, algo que yo había soñado aunque no tenía la menor idea de qué se trataba.  Cuando entré no se quién de los dos, si mi primo o su amigo, me agarró de las manos mientras que el otro me bajo los pantalones y me introdujo una manguera de compresión por el recto.  Me inflaron los intestinos con aire hasta hacerlos explotar. Se perforaron todas mis vísceras.

El dolor fue insoportable pero la sorpresa de la situación me golpeó más.  Nunca pensé que mi primo fuera capaz de hacerme una cosa como esta. 

Me llevaron al hospital y yo tenía mucho miedo.  Temía morir por que los doctores no me dieron muchas esperanzas.  Además estaba muy confundido ¿Qué hice yo para merecerme este trato? 

Vinieron fiscales del Ministerio Público a tomar mi declaración.  Yo no quería meter en problemas a mi primo pero al mismo tiempo sentía mucho dolor y mucha rabia. 

Estuve ocho días en el hospital hasta que me sometieron a una cirugía para reconstruir mis intestinos. Mi cuerpo no soportó la operación y fallecí.  Así terminó mi vida.

Me enteré que mi primo y su amigo voluntariamente se entregaron a declarar después de haber desaparecido por algunos días.  También me enteré de que por ser ellos menores de edad, solo irán a un correccional de menores y no a la cárcel.

A raíz de mi muerte ahora está de moda llamar a ese tipo de trato “Bullying” y resulta que es más común de lo que se piensa entre la niñez guatemalteca y la del mundo.

Sólo espero que mi muerte sirva de antecedente para que se eviten este tipo de trato a otros niños inocentes que como yo solo buscan el amor, el cariño y la aceptación de los mayores.

 (¡Bullying termina aquí! si necesitas ayuda por favor no tengas miedo de decirle a alguien.)
 
Carlos:  Desde este espacio doy a conocer tu historia para que no se quede en el olvido. Tu muerte servirá de antecedente para evitar que el maltrato o bullying quede sin castigo.   

Descansa en paz Carlos Benedicto Sosa Pérez.

19 de septiembre de 2012:  Hoy amanecimos con la buena noticia de que sentenciaron a 6 años de prisión a los autores de este delito.  No nos dará de regreso a Carlos pero al menos se hizo justicia:

  
Sentencian a seis años de prisión a dos menores por niño 


Otros links de interés:






jueves, 8 de marzo de 2012

La Espera...


Esta vez fue en forma de mensaje:  “Te cuento que tu abuelo está en el hospital”.   Otra vez el suspenso, otra vez el miedo, otra vez la incertidumbre si me voy o no ahora mismo al aeropuerto y me compro un boleto de última hora a mi país.  

La vía más corta para ir a Guatemala desde Amsterdam es  Nueva York , Houston o Miami.  Y digo corta pero en realidad es larga:  Lo menos que me puedo tardar son 17 horas.  Cada vez que recibo este tipo de mensajes o llamadas lo primero que hago es ver a como están los precios del pasaje para irme inmediatamente.  También veo cuanto dinero tengo en el banco.   Si no tengo lo suficiente entonces ya sé que tengo que hablar con mi pareja en caso de emergencia.

Pero espero...pacientemente espero.  Puede ser una llamada falsa o no puede serlo.  Nunca se sabe.  Me preocupo, no me puedo concentrar en otra cosa que no sea en ello.   Y ahí van las miles de llamadas que le hago a mi familia que está en Guatemala, los miles de cafés que me tomo, las preocupaciones y pensamientos sin fin que me atacan.

Pasan las horas mientras escucho el tic tac del reloj a cada segundo.  Siento que toda mi vida estuviera en suspenso.   No puedo hacer nada más que esperar.  Ver si mi abuelo se recupera y si no, ver si tengo que partir de emergencia.

Esta experiencia me sucede unas dos o tres veces al año.   Mi mayor temor es que la cosa se agrave y cuando yo me encuentre en camino mi abuelo llegara a morir y que yo no llegue a tiempo para despedirme.   Que cuando llegue ya estén velándolo y yo no haya podido decirle lo que le amaba.  Es el sacrificio por tener que vivir estando lejos de mi tierra.  Por eso procuro decirle que le amo cada vez que hablamos por teléfono.
Estoy conciente de que mi abuelo está muy anciano.  Ochenta y cinco años. También sé que en cualquier momento puede suceder una desgracia.  Pero aunque uno sepa estas cosas jamás se puede preparar el alma para la partida de nuestros seres queridos.

La espera provoca sentimientos de impotencia, de preocupación, de desesperación, de angustia, pero sobre todo de esperanza.

Esperanza a que Dios nos dé un poco más de tiempo .  Esperanza de que lo peor no sucederá y de que todo volverá a ser normal y esa persona querida siga con vida.  O esa persona se recupere y no tenga que sufrir más. 

Despues de unas horas me entero que mi abuelo ha sido operado de emergencia.   El páncreas, el higado e intestinos también salieron involucrados.  

Me sorprendí de saber que aguantó la operación.   Hace un par de años lo ví por última vez y me preocupé por su estado físico.  Parecía una pasa: arrugadita, pequeñita y fragil.   Recuerdo aquel hombre robusto que fue en años anteriores.  Siempre contento, siempre bien vestido, con muchas historias interesantes y además muy inteligente.  Con el tiempo ha quedado ciego, muy calvo y arrugado.  Vive de mal humor y pareciera que le molesta la vida.

A veces actúa como niño:  hace berrinches, dice cosas hirientes, no quiere comer o beber algo.  Mi abuela que es una santa le tiene una paciencia eterna.  

Pero todavía conserva algunas cosas de su personalidad.  Sigue contando historias interesantes aunque ahora las repite cien veces.   En sus días buenos también está de muy buen humor y puede contar chistes divertidos.
Así que si hace dos años me preocupé por su estado físico ¿Cómo estará ahora? 

Mi sexto sentido me advierte que vaya ahora mismo a Guatemala.  Aunque lo peor ya pasó,  que era el ser operado, siento que tengo que ir inmediatamente.   Hablo con mis superiores en el trabajo y consigo permiso para irme, llamo a mi pareja y le comunico mi decisión.

El como buen holandés y  buen analítico me advierte que a lo mejor estoy tomando una decisión alocada o por impulso.  Me dice que me espere a que mi abuela me dé más noticias y que a lo mejor pueda ir en otra ocasión de visita, sin preocupaciones de hospitales, enfermedades, operaciones, etc.

Yo le digo que no.  Que sé que mi familia me necesita en ese momento y que tengo que ir.  Después de que le dije esto con una firmeza descomunal  titubeo unos minutos después.  Pero algo me dice que estoy tomando la decisión correcta.

Arreglo un vuelo para el siguiente día y trato de concentrarme en el trabajo cuando mi pensamiento está más en largarme lo más pronto posible.

Después de un largo día cuando estoy haciendo los últimos preparativos para el viaje, llamo a mi abuela para darle la noticia y al preguntar por mi abuelo me dice que ha sufrido una Hemorragia Cerebral.

Entre todo no me doy cuenta de la gravedad del asunto, hasta horas después cuando ya tengo listo todo y me dedico a prepararme para dormir.   ¿Dijo hemorragia cerebral?  ¿Qué tan grave puede ser eso?

No puedo dormir pensando en ello.  Me despierto a las 5 de la mañana y lo primero que hago es ir a la computadora a aprender que es hemorragia cerebral.    Nada de lo que leo es alentador.  En el mejor de los casos, la parte dañada del cerebro no le permitirá que haga algo como hablar, caminar o moverse.

Mi corazón en ese momento se llena de angustia.   ¿Serán sus últimos días? ¿Quedará paralítico? ¿Cómo va a hacer mi abuela para cuidarlo?

Estando en el vuelo hacia Houston que tarda casi 12 horas muchas dudas me asaltan.  De lo que si estoy segura es de que tomé la decisión correcta de ir a Guatemala inmediatamente.

Amo a a ese viejito bello.  El es un amor a pesar de que los años lo han puesto muy cascarrabias. 

Cuando era más joven solía pintarme los labios de rojo con la sola razón de dejárselos marcados en la cabeza calva.  El me regañaba y me decía que no lo volviera hacer y yo siempre lo hacia.  La última vez que fui a Guatemala me dijo que extrañaba eso de mí.  Como respuesta, antes de irme, le dejé marcados cinco besos.

También me recuerdo de lo elegante que se vestía para salir.  Siempre bien peinado, arreglado y perfumado.  Cuando empezó a usar bastón le regalé uno que compré en el mercado de pulgas de Amberes, Bélgica.  Es un bastón de madera del cuál el agarrador, de metal  amarillo, es una cabeza de león rugiendo.  Lo único del bastón es que se podía desarmar en tres partes de las cuáles una era al terminar la cabeza de león y donde se escondía un tubo de vidrio.  Según me explicaron los que me lo vendieron era para ocultar ahí un cigarro cubano.  Quién sabe si era cierto.

Llego a Guatemala y me dedico a ayudar a mi abuela a ir al hospital, a hablar con los doctores,  a cuidar de mi abuelo.  Pasamos con mi abuela días y noches en vela y con mucho stress.  Ella también está viejita y necesita mucho apoyo.  Gracias a Dios no hubieron consecuencias de la Hemorragia Cerebral aunque su estado es delicado.

Estos días en Guatemala han sido los días más recompensadores de mi vida.  Es esencial recordar que no hay nada como apoyar a la familia cuando se necesita y brindar lo mejor de uno para que ellos sientan que tienen soporte para seguir adelante.  Mi abuelo se está recuperando despacio pero bien.  Mi abuela está más tranquila de saber que alguien más está con ella. Y yo siento que esta vez fue mejor no esperar sino que actuar.  

A veces debemos guiarnos por nuestro instinto y hacer lo que creemos que sea lo mejor. 







lunes, 20 de febrero de 2012

Ese niño de la calle...



Descalzo camina sin rumbo.   Pasan las horas, los días, los meses sin saber el por qué de su existencia.   Nació hace 11 años y hace 5 que vive en la calle.   Se llama Pedro, pero le daría lo mismo llamarse Juan o José.   Prefirió vivir en la calle que vivir en aquel lugar donde vivían los que decían ser su mamá y su papá. 
Los recuerdos de ese lugar son imborrables y a veces le asaltan por la noche en forma de pesadillas.   El que decía ser su papá era un alcohólico que se pasaba más tiempo en la cantina que con él.  Para él mejor porque siempre que llegaba a casa lo primero que hacia era pegarle.  A veces le dejaba densas marcas en su cuerpo frágil que le duraban días.  Apenas se recuperaba de una paliza cuando ya venía una segunda y más marcas en el cuerpo y en el alma.   

Su madre era un angel y un diablo a la vez.  Habían días que lo quería y le daba abrazos y besos.  Otros que no lo quería y le pegaba y gritaba tanto como papá.  

El día que decidió marcharse fue porque casi pierde la vida.   Papá y mamá habían tenido una pelea y papá le había - como siempre lo hacía- pedido a mamá perdón y prometido no volverlo a hacer.  Para demostrarle lo arrepentido que estaba la invitó a salir.  Dejaron a Pedro solo  y encerrado en su casa de una habitación sin más juguetes que los muebles.   No tenían televisor y el radio estaba fuera del alcance para sus pequeñas manos.  Así que se acompañó de su soledad y de los pedazos de papel o vasos plásticos que le servían para jugar.

Pasaron las horas y Pedro estaba hambriento sin nada para comer.  El retrete quedaba afuera de la habitación así que tuvo que utilizar una de las ollas de la cocina para poder descargar sus necesidades.  Al cabo de 24 horas empezó a pedir ayuda para ver si algún vecino se apiadaba y lo sacaba de su encierro pero nadie lo hizo.   La casa era de lámina y madera, hacía calor y sin agua para beber empezó a deshidratarse.  

Cuando papá y mamá llegaron dos días después venían los dos alcoholizados y al verlo que había descargado sus necesidades en una olla le pegaron entre los dos.   Quedó inconciente y mal herido.  Cuando mamá despertó de dormir horas después se encontró a Pedro moribundo.   Por piedad lo llevó al hospital nacional.  Pasó tres semanas recuperándose.   Ni la que se llamaba mamá ni papá llegaron a verlo una sola vez. 

Al escuchar a los doctores decir que tenían que hablar con las autoridades para que se lo llevaran a un orfanatorio, él sin saber qué significaba eso, decidió escaparse.  Creía que si lo llevaban al orfanatorio había otra razón para que mamá y papá le pegaran. No quería que ellos le pegaran más.  No quería tener que pasar hambre y sed en una habitación encerrado otra vez.

Salió del hospital sin ver para atrás.  Aprendió a pedir limosna en menos de lo que canta un gallo gracias al innato instinto de sobrevivencia.   Encontró debajo de los puentes y cornisas otros niños solitarios como él y la desgracia y desdicha de vivir de esa manera los hizo unirse para sobrellevar las penas del alma.

Después de 5 años de vivir en la calle le daba igual si era de día o de noche.   La lluvia ya no le molestaba, ni el frío, ni el constante rugir de su estómago.   Aprendió a ser una sombra, un parásito, alguien invisible para todos los seres que estaban mejores vestidos, limpios y que a veces le tiraban monedas por lástima o para quitárselo de encima.

Su mejor colchón era la acera.  Buscaba esperanzas entre la basura que los hombres bien vestidos desechaban.  Se estaba mejor así que con papá y sin mamá.  Algunos de sus amigos han cambiado el pegamento por el alcohol y a él ya no le importa.  Pero que no se metan con él porque entonces no responde.  Saca al demonio que lleva adentro.  Saca sus frustraciones y sus desdichas y sus anhelos y sus ganas de tener una vida normal.

Aprendió las alimañas de robar con tanta exactitud como se aprende la labor de la carpintería.  Aprendió a no pensar, a viajar para no sentir el dolor con un pegamento para zapatos que podía comprar por muy pocas monedas  fácilmente en cualquier lugar.

Y con los ojos rojos,  su mente en otro mundo,  vestido con harapos, sucio, maloliente, con sus compañeros de desgracia, descalzo,  con hambre, sin destino, rumbo o final, sigue  en esos rincones de la calle ajeno del mundo y el mundo ajeno a él.  Parece una aparición fantasmal a la que nadie puede ver.   Un error de Dios en la creación de la humanidad.


Inspirado en la canción Como un Duende de Alux Nahual  

 

martes, 14 de febrero de 2012

Jimena

Jimena era la típica chica de barrio callada, recatada, obediente a sus padres.  Era la única hija de los Sánchez así que la habían sobreprotegido toda su vida.  Le habían dicho qué hacer y qué no hacer y habían decidido lo mejor para su futuro.  El señor Sánchez tenía una abarrotería muy cerca de la casa.  Estaba decidido que cuando Jimena terminara los estudios de Administración tomaría las riendas de la abarrotería. 

Jimena aceptaba su destino calladamente aunque le hubiera gustado haber estudiado Arquitectura.  Tenía una obsesión por los detalles arquitectónicos que, cuando el tiempo se lo permitía, admiraba en cada edificio que veía en la ciudad y en libros de Arquitectura que encontraba en la Biblioteca donde estudiaba. 

También le hubiera gustado no vestirse como se vestía.  Su madre la acompañaba a comprar ropa y elegía por ella.  Así que Jimena en lugar de verse como una chica de veinticuatro años se veía como una señora de cuarenta por los trajes tan sobrios y fuera de moda.   Ella vivía con sus padres y eso también la agobiaba.  Hubiera preferido tener su propio apartamento pero cada vez que tocaba el tema su madre se encargada de hablarle y convencerla de que no lo hiciera.

Ella sabía que su madre la dominaba mucho pero no sabía como evitarlo.   También sabía que su madre la chantajeaba sentimentalmente porque cuando estaba decidida a dejar su casa, su madre se hacía la enferma con hiperventilación y desmayos hasta que Jimena le prometiera que no se iba a mudar.  En cuanto Jimena se lo prometía su madre, como por arte de magia, se recuperaba de un solo golpe.  Su madre le decía que quería hacer de ella una chica de bien, que todos la admiraran y que cuando encontrara un hombre digno de ella se casara por lo grande y viviera cerca de sus padres.  Jimena se preguntaba como podía hacer eso si al mínimo intento de querer salir con alguien o de querer tener un poco de opinión y determinación para hacer las cosas,  su madre se escandalizaba y con alimañas y engaños lograba dominarla.

La salud de su padre se había complicado a finales del año pasado a raíz de una Apoplejía,  así que ella tuvo que cambiar el horario de estudios y encargarse de la abarrotería mientras seguía estudiando por las noches.

Un día en que Jimena estaba con mucho stress, desganada, infeliz,  tratando de terminar la tarea mientras atendía la abarrotería sucedió algo que le cambió la vida.   Casi a la hora del almuerzo entró un muchacho a la abarrotería que para muchos sería de aspecto normal pero a Jimena le llamó la atención porque no era conocido del lugar.  Llevaba una chaqueta de cuero, camisa blanca, jeans rotos, zapatos tenis y un gorro para ocultar su enmarañado cabello.  

Al él acercarse a la caja para pagar las cosas sus ojos se encontraron.    El le sonrió y le dijo que no sabía que una chica tan bonita atendiera una abarrotería.  En los siguientes días él se presentaba a la abarrotería y le decía nuevas cosas: “Me llamo Leonel ¿ y tú?” , “Me gustan tus ojos” , “Me encanta cuando te sonrojas”.

Jimena no podía describir lo que sentía cada vez que lo veía pero era una felicidad incontrolable.  Cuando él entraba a la abarrotería sentía un alboroto en el estómago y su corazón se aceleraba de una manera alarmante.  Sus manos se ponían sudorosas y procuraba no sonrojarse pero siempre le traicionaban sus emociones.

Pensaba en él día y noche y decidió que iba a comprar mejores ropas a escondidas de su madre.  La ropa la mantenía en la parte detrás de la abarrotería así que cuando ella salía de casa, salía con la ropa que a su madre le gustaba para cambiarse inmediatamente en la abarrotería.  Su madre nunca iba por ahí así que no temía que la fuera a ver.  Se compró maquillaje y se soltaba el cabello y así mejoraba su imagen considerablemente.

Un día Leonel le invitó a salir.  Ella nerviosa no sabía que hacer pero aceptó la invitación.  Le dijo a su mamá que a la siguiente noche iba a estudiar a la biblioteca pero en verdad iba a encontrarse con Leonel.

Pasaron una noche estupenda comiendo en un restaurante Italiano que Leonel conocía.  Las coincidencias de la vida hicieron que Jimena se enterara esa noche que la profesión de Leonel era la arquitectura.  Él tenía 26 años y estaba empezando a trabajar como arquitecto.  Jimena se sorprendía así misma de la espontaneidad con la que sus palabras fluían frente a Leonel.   Se sentía relajada, se sentía dueña de si misma, sentía esa libertad que siempre había anhelado para hablar sobre sus pensamientos profundos y ambiciones secretas.

Ella le pidió a Leonel que la dejara en la abarrotería para que él no la acompañara a casa.  Él le dijo que era una chica interesante y tiernamente la tomó de las manos y la beso suavemente en los  temblorosos labios. 
 
¿Cómo explicar ese sentimiento nuevo y profundo en Jimena?  Cuando llegó a la casa su madre sospechó casi inmediatamente que había algo extraño en ella.  Trató de sacarle la verdad con preguntas pero no logró nada.   Jimena sonreía al vacío sin explicación alguna.  

Leonel y Jimena se siguieron viendo a escondidas.   Ella tuvo que confesarle las restricciones de su madre y por qué él no la podía acompañar a casa.  Después de dos meses de salir a escondidas, Leonel le dijo que no podía más, que ambos eran adultos y tenían que enfrentar las cosas con madurez.   Decidieron que ella lo iba a presentar en una semana y mientras tanto iba a preparar a su madre para ello con palabras.

Esa misma noche Jimena le contó a su madre que un chico había ido a vivir al vecindario y que llegaba a la abarrotería seguido, que su nombre era Leonel.   A la madre de Jimena se le encendió en ese momento la alarma cuál emergencia en el hospital  y le dijo que las vecinas habían dicho que ese chico se estaba divorciando y por eso se había ido a vivir al vecindario.  Que al parecer le pegaba a la esposa y era un hombre complicado.

Mientras más intentara Jimena decirle que lo del divorcio era mentira y que él era un buen muchacho más se empeñaba su madre en decir que el chico era de la peor calaña y que se cuidara de él.  Jimena no podía creer que su madre no le daba ni una oportunidad para contarle lo fantástico que era él y lo feliz que era ella a su lado.   

¿Cómo rebatir los señalamientos de su madre y lograr su permiso para salir con Leonel?

Al siguiente día sucedió algo inesperado para Jimena. Su madre se había levantado antes que ella y cuando Jimena estaba lista para ir a la abarrotería su madre le dijo que ese día ella se encargaba de la abarrotería y Jimena de su padre.   Por más que le imploró Jimena sobre dicho arreglo su madre, firme, la dejó en la casa a que cuidase a su padre que necesitaba ayuda para comer,  bañarse, vestirse y sentarse en la silla de ruedas.  

Con lágrimas en los ojos Jimena cuidó de su padre y al tener un rato libre quiso telefonear a Leonel solo para darse cuenta que su madre lo había escondido.   Esa noche que Jimena dijo tener clases su madre le prohibió salir.  Llevó toda la ropa bonita que Jimena tenía en la abarrotería y con una tijera la cortó en pedacitos. 

Jimena no podía creer tanta crueldad.  Jimena lloraba su desdicha pero al mismo tiempo crecía en ella las ganas de ser ella misma y luchar por lo que quería.

Después de estar en este encierro brutal por cuatro días Leonel se presentó a la casa.   Al Jimena explicarle todo (y aunque no estaba encerrada con llave no podía salir de la casa para no dejar solo a su padre), Leonel decidió quedarse y esperar el regreso de la madre para confrontarla los dos.

Como faltaban un par de horas para que su madre saliera de la abarrotería, Leonel se encargó de darle de comer a su padre y aunque éste no lo escuchara, comprendiera o pudiera responderle decidió contarle lo que amaba a su hija y lo feliz que quería hacerla.  Jimena reía de ver lo que Leonel hacía y le hubiera gustado que su padre estuviera mejor para conocerlo.  Su padre siempre terminaba comprendiendo los argumentos de Jimena y sabía que él no se hubiera opuesto a la relación con Leonel.

Cuando la madre de Jimena llegó de la abarrotería y encontró a Leonel en su casa se enfureció e inmediatamente lo echó sin querer darle la oportunidad para hablar.  Jimena se opuso a que él saliera de casa y por primera vez se confrontó a su madre poniéndose frente a la puerta de salida evitando que él saliera.  La madre gritaba a diestra y a siniestra mientras Jimena luchaba por sus derechos y Leonel intentaba calmar los ánimos inútilmente.

En un momento se escuchó el ruido de algo quebrándose y cuando voltearon a ver se dieron cuenta que el padre de Jimena había alzado el brazo y botado la jarra de agua que se encontraba sobre la mesa.   Por la gravedad de la Apoplejía ese movimiento había sido imposible en otras circunstancias.  Se veía que hacía un gran esfuerzo por hablar pero solo atinó a decir:  “Le-on-el si”.

Todos sorprendidos del milagro volvieron a escuchar:  “Si, si, si Le-on-el si”.

La madre de Jimena rompió a llorar y comprendió inmediatamente lo que su marido quería decir.  Él aprobaba a Leonel para su hija.   Ella confesó en ese momento que no quería que su hija estuviera con alguien por miedo a que la dejase sola y se olvidase de ella para siempre.  

Al comprobar que no eran ni las intenciones de su hija ni de Leonel ella les dio el visto bueno.

El padre de Jimena se ha recuperado mucho desde ese incidente y aunque no habla coherente todavía hace el mayor esfuerzo para rehabilitarse.   Jimena cambió de carrera y está estudiando Arquitectura.  Aunque su madre no aprobó el cambio lo aceptó para evitar seguir siendo egoísta.

Jimena le insistió a su madre que le comprase de nuevo la ropa que le cortó en pedacitos.  Y aunque su madre no la acompañó por lo menos le dio el dinero para que lo hiciera. 

Jimena a partir de ese día tomó las riendas de su vida y logró ser ella misma dentro y fuera de su casa.  Con o sin Leonel, ella sabía que nadie le podía quitar ahora su personalidad, su libertad de pensamientos y su capacidad para realizar sus sueños.


Mensaje de Kutz:  ¡Feliz Día de San Valentín a todos mis lectores!

miércoles, 8 de febrero de 2012

¡Aniversario de los Cuentos de Kutz!



Hoy hace un año Kutz empezó a contar sus cuentos.   He de decir que no fue un camino fácil llegar a hacerlo ya que Kutz es tímida (en lo que concierne a sus escritos).  Kutz escribía al mar, Kutz escribía a los amores perdidos y actuales, Kutz escribía a amigos, pero no sé atrevía a escribirle al mundo aunque siempre tuvo el deseo de hacerlo. 

Pero gracias al apoyo de amigos y familiares que le decían:  Kutz, escribes bien, por qué no publicas tus escritos?  Hizo que Kutz saliera de su escondite y publicara su primer escrito el 8 de febrero del 2011 en el blog “Los Cuentos de Kutz”.

El primer escrito de Kutz que causó conmoción fue Mi Abuela Marta que habla de la historia de amor de una abuela.   Los lectores de Kutz creyeron que se trataba de la abuela de Kutz pero no fue así.   Es una historia preciosa de amor como solía suceder en la época de nuestras abuelas.

Algo que causo sensación es que el 13 de febrero, un día antes del día del amor y amistad, Kutz publica un cuento con el nombre El Amor no es como en los Cuentos de Hadas lo contrario a lo que cualquier otra persona pudiera haber publicado un día antes de esa fecha tan especial.

Después de estas dos historias ya se sabía que Kutz iba a ofrecer algo diferente con sus escritos...

Kutz soy yo y me encanta escribir y complacer a mis lectores.  Algunos de mis escritos son historias que me han contado y me han pedido que plasme en mis escritos pero solo la persona que me lo pidió y yo sabemos al respecto.  Algunos otros son de mi imaginación, otras son vivencias mías.  Nunca revelaré cuál es cuál (con algunas excepciones) así que dejaré que tú como lector lo adivines.

Quiero agradecerte a ti que me lees por tu apoyo, por seguir leyéndome y por tus comentarios.  Me gusta saber qué te gusta y qué no, me gusta que mis escritos te conmuevan,  que te llenen o que te dejen en qué pensar.  Algunas veces me has dicho que te sientes identificado con alguno de ellos y eso me agrada porque quiere decir que estoy haciendo bien mi trabajo.  Así que gracias a tí, seguiré escribiendo.

Hasta el día de hoy, oficialmente, tengo 11,135 páginas vistas.  57 lectores en Facebook,  43 lectores por email y RSS, 18 por Google Friend Connect , 11 por Networkerdblogs , 44 lectores en Twitter y los lectores que vienen de vez en vez.   ¡Muchas gracias a todos ustedes por su apoyo!

Recorramos el año juntos con mis escritos favoritos y lo que pienso de ellos:

El Amor no es como en los Cuentos de Hadas publicada el 13 de febrero de 2011.  Esta historia la escribí para alguien muy especial que compartió conmigo por muy poco tiempo pero dejó una huella muy profunda en mi vida.

No Puedo Decirte Adiós   publicada el 21 de marzo de 2011.  Esta historia me gusta porque no le puse final y deja a mis lectores con ganas de saber que pasa después.



El Sacrificio de Milena publicada el 28 de marzo de 2011.  Me gusta porque describe la profundidad de pensamientos y sentimientos de una persona que no puede hacer nada por cambiar lo que siente y vive. 

Pensamientos de un Cincuentón publicada el 11 de abril de 2011.   Me gusta porque fue el primer escrito que hice haciéndome pasar como hombre y no solo eso sino que un hombre mayor.  A mis lectores varoniles les encantó la historia y algunos de ellos se sintieron identificados con ella.

Diecinueve Años  publicada el 18 de abril del 2011. Esta es una de las pocas historias que voy a revelar que es de mi vivencia personal.  De verdad iba a suceder en ese momento y estos eran mis pensamientos antes de que sucediera. 

La Leyenda del Xocomil   publicada el 25 de abril de 2011.  Esta historia fue totalmente de mi invención y nunca pensé que llegara a ser tan popular.  Hasta el momento ha sido vista 530 veces.  Fue la primera historia que escribí con respecto a mi país, Guatemala.



Para Decirte Adiós publicada el 3 de mayo de 2011.   Esta carta tiene mucho sentimiento y es muy triste. Me gusta porque es sencilla pero dice mucho en pocas líneas.

Miguel publicada el 6 de junio de 2011.  Esta fue otra vivencia personal.  Trata sobre la homosexualidad y cuando no sabes mucho del tema reaccionas ante la revelación de un amigo tuyo que es homosexual.  Hasta ahora no sé si Miguel sigue vivo o no pero creo que está muerto.  Lo extraño profundamente.

Garífuna de Corazón publicada el 18 de julio de 2011  Esta historia es verdadera en el ayer, hoy y siempre.  Si quieres saber que es ser Garífuna, esta historia lo explica de una manera singular.   Cada vez que leo esta historia me dan ganas locas de regresar a Livingston y empaparme de nuevo de la cultura Garífuna.

Las Mujeres también nos Masturbamos publicada el 2 de agosto de 2011. Fue la única historia que publiqué en agosto y cuando la escribí lo hice porque acababa de tener una experiencia con la mente cerrada que tenemos en nuestra cultura Latina.  Hace 11 años que salí de Latinoamérica y me parece sorprendente que todavía las mujeres no puedan expresarse ni hablar sobre el sexo.  Esta historia ha sido vista 635 veces.

Yo Amo a dos Hombres publicada el 5 de septiembre de 2011.  Esta historia me gusta porque habla de algo que es tan cierto como respirar:  Si se puede amar a dos personas al mismo tiempo.  De distinta manera pero si se puede. 


El Candidato Presidencial 19 de septiembre de 2011.  Esta historia fue inspirada en las votaciones para la Presidencia de Guatemala que se dieron en septiembre.  Es tan cierta no solo en Guatemala sino que en toda Latinoamérica.



Las Mujeres también tienen sueños húmedos  publicada el 10 de octubre de 2011.  Este escrito no es que sea mi favorito pero también es una rebelión en contra de la censura de las mujeres al no poder hablar de sexo.    Este escrito ha sido visto 327 veces.



Homenaje a Gustavo Cerati publicado el 24 de octubre de 2011.  Este escrito lo hice inspirada en Gustavo Cerati que es mi cantante favorito.  Está en coma desde hace un año y 9 meses.  Lo extraño, y no solo yo lo hago.  Este es mi escrito más popular ya que ha sido visto 1,730 veces (y sigue subiendo día a día).



La Peor Soledad  publicado el 7 de noviembre de 2011.  Este escrito fue hecho a través de observaciones, historias y vivencias.  Es una realidad tan grande de la cual casi nadie habla.  Me gusta porque es muy profundo.

La Violencia Intrafamiliar en Guatemala publicada el 6 de diciembre de 2011.  Esta historia fue inspirada en hechos reales y en cosas que suceden en mi país -Guatemala - a diario.  La escribí para todos esos niños maltratados que no tienen voz ni voto y que no pueden expresar lo que sienten.   Les mando mi cariño y que sepan que no están solos.



Juan publicada el 13 de diciembre de 2011.  Esta historia está basada en hechos reales.  Si conocí a Juan y a su hermano.  El final es de imaginación.  Nunca volví a ver a Juan después de haberlo visto de camarero.  Espero que haya logrado sus sueños.  Esta historia ha sido vista 327 veces.

Mi Navidad en Holanda  publicado el 5 de enero de 2012.  Una historia que cuenta la diferencia cultural entre las tradiciones holandesas y guatemaltecas de como se celebra la Navidad.  Me gusta porque plasma la algarabía y desorden de la cultura latina así como la seriedad y la organización de la cultura holandesa.

La Gordura publicada el 16 de enero de 2012.   Esta historia es la realidad de muchos hombres y mujeres del mundo.  Es un tema muy extenso pero lo publiqué porque creo que ahora la manera que discriminamos a la gente gorda está llegando a extremos alarmantes.  Tenemos que aceptarnos los unos a los otros como somos y no por unos kilos de más o de menos.

Y para terminar acá les dejo el video de la entrevista que me hizo la revista Círculo Dilecto  (en la que espero publicar muy pronto):




Esto ha sido nuestro año en pocas historias.  Seguiré escribiendo, causando controversia y diciendo lo que pienso.  El cielo es mi límite.  Gracias a todos.  Los quiero!

KUTZ

lunes, 30 de enero de 2012

Proyecto: Latinos Collective

Hace un par de meses a través de YouTube encontré el canal del proyecto Latinos Collective

Me quedé algo intrigada por los videos que encontré así que decidí ponerme en contacto con Gustavo Tijuana, quién es el creador de este proyecto.

Gustavo Tijuana es de nacionalidad mexicana nacido en Tijuana, de 29 años de edad. Lleva alrededor de 8 años viajando por distintos países, algunos tan  lejanos como Nueva Zelanda,  Panamá y España. Gustavo también ha viajado dentro de su propio país, aunque me comentó que conoce muchas menos ciudades de México que de otros países. El joven creador es Licenciado en Comunicación y  cuenta con otros estudios como  cursos de Cine y Producción Profesional de TV, entre otros.




Hablando con él me comentó que la idea surgió porque en países latinoamericanos (específicamente México, en su caso) somos de sociedades cerradas y nos interesamos únicamente en lo que sucede en nuestros países. Es como si estuviéramos dentro de una burbuja protegidos y apartados del resto del mundo. Esto no es gratis -comenta Gustavo- ya que nos han educado de una forma nacionalista donde nos inculcan que en Latinoamérica, particularmente, somos diferentes es decir, el mexicano es distinto del centroamericano, el chileno del argentino y uruguayo, etc. y nunca nos han enseñado a conocernos y apoyarnos como latinos, compartir nuestras culturas, nuestros problemas, nuestras historias.

En cambio los latinoamericanos que han salido y radican fuera de su país de origen, tienen una perspectiva diferente y mucho más amplia de lo que sucede en todo el mundo y se interesan más acerca de lo que sucede y ha sucedido históricamente en toda América Latina y no específicamente en sus países de origen.

“Somos Latinos” se titula la serie online, donde vemos a estos latinoamericanos y podemos apreciar que ellos tienden siempre a echarle “muchas ganas” y salen siempre triunfantes en cualquier país al que hayan emigrado. Esto a pesar de la gran diferencia social, cultural y lingüística que puedan enfrentar en el país al cual  hayan emigrado.




Latinos Collective es un proyecto totalmente independiente. Se hacen producciones audiovisuales de latinos que están en el extranjero sin importar  la etapa de sus vidas por la cual estén pasando (acabados de llegar, que llevan un tiempo en el lugar o que llevan muchos años en el lugar) donde uno de los objetivos principales es que los latinos que no han tenido la oportunidad de acercarse a otra cultura latinoamericana lo hagan a través de esta serie. Para que aprendamos mas de nuestros hermanos latinoamericanos y comprendamos que nosotros mismos podemos proponer el cambio social que necesitamos en todo el mundo. ¡Que mejor lugar para empezar que Latinoamérica!.

Para realizar este Proyecto -nos dice Gustavo- cuenta con la ayuda de profesionales documentalistas que están en puntos estratégicos alrededor del mundo. Cada vez son más documentalistas entusiastas que se adhieren  al proyecto.

Se han producido alrededor de 20 o 30 videos en los cuáles las personas entrevistadas cuentan cómo llegaron al lugar, los obstáculos que hayan tenido, de qué trabajan o estudian y como es vivir en ese país al que emigraron,  destacando las diferencias y similitudes culturales, sociales y políticas de sus países de origen con el país en el que se encuentran, además de contarnos otros aspectos importantes de Latinoamérica. Cabe señalar que  esta serie está adornada con paisajes de los países donde se realizan las entrevistas.



Gustavo anhela que los latinos que aún no han explorado el mundo y vean estos videos puedan cambiar la percepción de su entorno y ampliar su conocimiento de otras sociedades; así podría ser factible lograr  el cambio social que necesitamos no solo en Latinoamérica sino en el mundo entero. 



En lo particular me parece un proyecto muy interesante ya que expone lugares a donde no hemos ido y hay historias muy interesantes de las que podemos aprender o nos pueden causar asombro.

Si te interesa participar en este proyecto: se necesitan productores, camarógrafos y personas que estén dispuestas a contar su vida en cámara. Contáctate con Gustavo al email: info@latinoscollective.org


Puedes chequear su página latinoscollective.org

lunes, 23 de enero de 2012

El Clóset



Con las manos en las manijas de las puertas del clóset suspiro profundamente mientras titubeo si las abro o no. Ese closet de madera, que huele a pasado está a punto de develarme lo que lleva adentro.  Ese lugar tan sagrado de mi madre donde nadie, ni siquiera mi padre, tenía el permiso de abrir. Ahora no hay quién lo impida. 

La muerte de mi madre nos cogió a todos de sorpresa aunque tenía una enfermedad crónica.  Sabíamos que el espíritu de la muerte estaba rondando cerca pero siempre se guarda una esperanza de que la vida se alargará y de que no sucederá.

La muerte fue repentina e inesperada.  El velorio y el entierro fueron intensos y devastadores.  Asi que después de un par de meses de luto, es hora de seguir la vida y dejar a mi madre descansar en paz...o talvez no. 

Abro el clóset y me golpea en la fosas nasales el olor peculiar de mi madre.  Una a una guardo sus prendas de vestir en una caja de cartón previamente preparada mientras recabo en mi memoria lo  vivído:  el vestido azul que usó para mis quince años, la blusa roja que le criticaron para la Navidad de 1990, el pantalón favorito de ella que usaba a menudo antes de perder el peso por la enfermedad,  el suéter negro que usaba en esas noches frías de diciembre. 

Me brotan las lágrimas al mismo tiempo que rio al acordarme de momentos graciosos, alegres o tristes.

Continúo por los zapatos:  Los botines que usó para la fiesta de vaqueros del tío Mario, los tacones que usó para mi graduación, las sandalias que usaba para estar en casa.  Tanta cosa que en su momento no era importante y que ahora guardo como si fuera el tesoro más preciado.

Me siento a sollozar en silencio mientras recuerdo a mi madre y lo buena que era.  Nunca le ví hacer el mal, nunca le ví criticar a nadie, siempre era honesta.  Hubiera querido haberla gozado más en vida y haber prestado más atención a las cosas de ella.  Hubiera querido haber compartido más con ella y en los días que me dió pereza visitar a mis padres, haberme levantado y haberlo hecho.

Encuentro sus joyas y no sé que hacer con ellas.  Recuerdo en especial el collar de perlas que hacia juego con los aretes y la pulsera.  Lo enseñaba de vez en cuando con orgullo y nos contaba que su madre se lo había heredado.  Nos había dicho que quería usarlo en una ocasión especial.  Nunca lo hizo.  Ni para fiestas, ni para cumpleaños, ni para su aniversario de bodas.  Temía que se estropearan.  Cuando murió, mi hermana dijo que se lo pusieramos pero pensamos que era mejor que usara el collar y los aretes de plata que siempre cargaba.  Era lo más lógico.

Encuentro los albumes de fotos que nunca nos enseñaba.  Una a una veo las fotos de mi madre de niña o adolescente con rostros desconocidos y lugares irreconocibles.   Esas fotos de un pasado tan de ella ya que fue antes de conocer a mi padre.   

Cuando ya casi quedaba vacío el clóset, encuentro hasta el fondo una caja peculiar.  Es de terciopelo color vino con bordados de oro.  Tiene la letra R grabada en la tapa.  Al buscar en mi memoria, recuerdo haber visto a mi madre leer unas cartas que tenía en la caja.  Que algunas veces le pregunté que era y me dijo modestamente que no era nada importante.   Dibujo por encima de la letra R. con mi dedo índice.    No se que significará ya que el nombre de mi madre es Berta.  La caja se encuentra tan frágil y al alcance que me provoca abrirla en ese mismo instante.   Está con llave.  Busco en todos los rincones de la alcoba y no encuentro la llave.  Después de media hora de buscarla me siento a pensar.  Tengo que pensar como mi madre para saber donde ella escondería una llave así.

Creo saber donde está.  Me dirijo a la cocina y abro gaveta por gaveta hasta encontrarla.  Estaba escondida en una caja igual a la de terciopelo pero mucho más pequeña.  También tiene grabada la letra R.

Me dirjo a la alcoba y ceremoniosamente abro la caja de terciopelo y encuentro unas cartas atadas a un listón del mismo color de la caja.   Yo imaginaba que eran cartas de mi padre cuando cortejaba a mi madre. Se nota que fueron releídas ya que se ven desgastadas. Cuando desato el listón y leo las cartas me doy cuenta que están dirigidas a mi madre y están firmadas por R.   Mi padre se llama Alfonso y mi madre le llamaba Poncho asi que sé que no son de él.  En cada carta R. le escribe del amor que siente por ella y de como le está yendo en donde se encuentra.  Las cartas fueron escritas en diferentes lugares del mundo.

Hay dos fotos de R. en la caja.  Una donde se encuentra en Brasil, en el Amazonas, cazando cocodrilos y la otra es de él con la Muralla China a su espalda.  En ambas está con lentes oscuros así que no puedo verle la cara.  Al verificar las fechas de las cartas veo que se encuentran en orden cronológico y mientras la primera data de 1965, antes de que mi madre conociera a mi padre, la última es del 2000.  En esta última R. le dice a mi madre que el error más grande que cometió en su vida fue realizar sus sueños y no quedarse al lado de ella. 

Sorprendida y confundida me dirijo a mi padre y le pregunto si sabe quién es R.  Mi padre dió un suspiro al mismo tiempo que perdía la mirada en el vacío y me contestaba que si.  Al preguntarle más sobre él mi padre me esbozó una triste sonrisa y me contestó que ya era hora de que yo me enterara del mayor secreto de la familia.

Maldito clóset, maldita caja de terciopelo...maldito secreto.