martes, 2 de agosto de 2011

Las Mujeres También Nos Masturbamos


Hace ratos rondaba la idea por mi mente de escribir acerca de la masturbación femenina pero no había dedicado tiempo a hacerlo. 

Para las personas cardiacas, religiosas de las que se golpean el pecho y dicen “mea culpa” o van a misa hasta en días que no deben;  para las personas que se mantienen en la iglesia de cualquier religión; para las personas recatadas, retrógradas, mojigatas, prejuiciosas etc., esta historia no es apta para ustedes así que abstenerse de leerla. Lo único que lograrán es juzgarla sin ver la probabilidad de que pueda ser una historia interesante o sacar algo bueno de ella y aplicarlo a su vida.

Pues si amigos y amigas, lectores, poetas y locos: las mujeres también nos masturbamos.  Y algunas nos masturbamos tanto como los hombres o más.

Como reseña personal, he de decir que yo descubrí la masturbación a los nueve años. Un día deslicé mis dedos por mi vulva (cuca, pusa, vagina, coño, etc.) y empecé a friccionar de arriba para abajo y mientras más lo hacia más me gustaba la sensación.  Empecé despacio y luego más rápido hasta que sentí que se venía algo que no podía describir.  Una sensación eufórica y apasionada.  Sentí como una explosión en mi vulva que me hizo cerrar los ojos y gemir:  era la primera vez que me venía.  Desde entonces no he dejado de hacerlo.

Hay algunas mujeres que somos más sexuales que otras.  No se crean que todas las mujeres sienten lo mismo o tienen el mismo grado de calentura.  También depende mucho de la cultura. También pueden influenciar las estaciones del año, el estado de ánimo, el alcohol. También depende de qué días del mes nos encontramos.   Cuando estamos más cerca de la menstruación o estamos ovulando, estamos más sensibles a las sensaciones eróticas que durante la menstruación o recién terminada.  Pero eso puede variar dependiendo de la persona.

No depende para nada de cómo nos educaron.  Eso sí que se los aseguro.  Yo crecí en un ambiente sobreprotegido del mal y extremadamente religioso y aun así me masturbé.

Después de mi descubrimiento de la masturbación a los nueve años me agarró obsesión a los doce, cuando empezaba a desarrollar.  Eso fue porque la sensación de venirme era más potente y más placentera.  Mi mamá me descubrió un día y se me armó.  Tuve una plática de toda una tarde con un tío mío que ahora es obispo de la iglesia mormona.  Me leyó del Libro de Mormón y la Biblia pasajes en los cuáles en esos dos libros sagrados decía que la masturbación era maligna, del diablo, prohibida.

Por supuesto, me aburrí horrores y no hice caso.  No más me cuidé de dónde, cuándo y cómo hacerlo.  Después de perder mi virginidad y comprender lo delicioso que era el sexo (me reservo la edad) me gustó aún más masturbarme.

Y es que la masturbación no es otra cosa que la estimulación de los órganos genitales con el objeto de tener placer sexual.  Estoy segura que muchos de mis lectores se lo han hecho a otros (por ejemplo, masturbar el pene del novio) tanto como lo han hecho a si mismos más de alguna vez en su vida.

El problema está que en la sociedad Latina, ese es un tema tabú, prohibido, no mencionable, etc.  Podríamos aprender mucho de ello si tuviéramos educación al respecto que nos ayudaría en el momento de empezar a tener relaciones sexuales. 

Yo recuerdo que tan sólo una vez, dos amigas mías me preguntaron al respecto.  Teníamos las tres como veintitrés años y mis amigas me aseguraban que nunca se habían masturbado.  Me preguntaban cómo se hacia porque sabían que yo nunca he tenido pelos en la lengua para hablar de estas cosas.  Y ha sido la única vez que he hablado al respecto con alguien Latino.  Con otras culturas es mucho más fácil hablar de estas cosas.

Ahora que vivo en un país Europeo, veo la diferencia que da el hablar con los hijos al respecto.  Aquí los padres les hablan a sus hijos desde muy temprana edad de la masturbación, cómo se hacen los niños, sexo, etc.  Y cuando nosotros en Latinoamérica nos escandalizamos de que en Europa se vive en “libertinaje” la verdad es que es una manera sana de crecer y de vivir.

Yo nunca hablé de sexo con mi madre o padre y recuerdo que la primera vez que me besaron yo lloraba a mares porque creí que me iba a quedar embarazada. Tenía quince años.  Mucho menos hablé de masturbación, métodos anticonceptivos, etc.  Un niño Europeo de la edad de doce años te puede hablar de todo ello y además te cuenta de los diferentes métodos de masturbación.

Si, porque existen varios métodos.  Para las mujeres, ciertas posiciones son más cómodas que otras para venirse más despacio o más rápido según lo que se desea.  También ahora existen consoladores de todo tipo, tamaño, color, textura, velocidades, etc.  Y no sólo consoladores sino otro tipo de aparatos que se pueden usar para el placer personal o en pareja, según los gustos.   También hay diferentes maneras de venirse, dependiendo de cómo se toque la vulva o qué es lo que se haga (meter los dedos hasta adentro, estimular el clítoris, etc.).

También he de decir que aunque las mujeres tengamos sexo regularmente con un hombre (o mujer, dependiendo de tu inclinación) de vez en cuando necesitamos masturbarnos también.  No es que no nos satisfagan las relaciones sexuales, sino que la manera de venirse estimulándose a si misma no es lo mismo que venirse con alguien más.  Es una sensación totalmente distinta aunque ambas placenteras.

Para una mujer, experimentar un orgasmo por la masturbación, es como cuando te hacen un masaje:  te da una cierta excitación, satisfacción, relajación, serenidad.

En fin amigos lectores, sólo quería compartir el secreto:  nosotras también tenemos la necesidad de estimularnos.  Nosotras también queremos satisfacernos así que nosotras también nos masturbamos.

Para mi alegría, buscando en la internet, encontré varios artículos sobre la masturbación femenina.  Quiere decir que ya este tema está dejando ser un tema tabú.

Acá les van los mejores:

Tu guía sexual:  La masturbación femenina:  http://www.tuguiasexual.com/masturbacion-femenina.html

Métodos de la masturbación femenina:  http://www.nodo50.org/tortuga/article.php3?id_article=5237

Importancia de la masturbación femenina (video): http://www.youtube.com/watch?v=LIIxBSHfipc

Trucos sexuales femeninos:  http://www.cosmohispano.com/masturbacion-femenina

Formas de masturbación femenina:  http://wwwentrechicas.creatuforo.com/re-formas-de-masturbacion-femenina-tema20.html

lunes, 25 de julio de 2011

¡Perro de los mil demonios!

Viniendo del supermercado paso el patio de mi casa temblando, vigilando, mirando de derecha a izquierda, con miedo, para ver dónde se encuentra ¡ese perro hijo de puta!  Es que no es que le tenga miedo a los perros pero ese perro y yo ya tenemos historia.


Todo comenzó hace un mes.  Nos habíamos cambiado de casa, mi madre y yo, una de las tantas casas en las que hemos vivido y en las que viviremos.  No me pregunten por qué mi mamá se cambia tanto.  Creo que es un tic nervioso.  No lo sé.  Lo que sé es que en esta casa  donde alquilamos un apartamentito y además tiene jardines sin fin, se encuentra el perro maldito que me ha robado el sueño.  Es un perro enorme que si se para en dos patas seguro alcanza la altura de los dos metros.  Con el pelo enmarañado y negro (no podría ser de otro color).  Dientes y colmillos afilados, sólo esperando a darme la mordida perfecta.   

El día que nos mudamos, yo estaba jalando mis tilinches (cosas)  y el perro desgraciado me pegó el susto de mi vida cuando pasé cerca de su jaula.  Se tiró hacia la malla y me ladraba enseñándome toda la dentadura mientras babeaba de rabia.  Ahí es cuando supe que ese animal estaba maldito.

Y cada día que paso tengo que cuidarme porque la dueña de la casa dice que a veces suelta a Boris para que camine un poquito.  Me dijo: “Pobrecito mi Boris, ya está viejito.  No puede caminar ni correr como antes, pero si todavía muerde duro”.  Y a pesar que le dije a la señora a que horas regreso del trabajo, si no tiene Alzheimer tendrá sordera porque no lo pone en su jaula a veces y la que sufre soy yo.

Así que todos los días como hoy, escucho, vigilo nerviosamente, tiemblo y voy despacio.  A veces el perro cabrón está afuera y en cuanto me ve, sale corriendo disparado y yo corro más rápido que Mateo Flores para llegar a mi apartamento y cerrar la puerta con llave.  Menos mal mi mamá nunca echa llave a la puerta sino sí tuviera un gran problema.

Por las noches el perro del infierno aúlla si hay luna llena o ladra si no la hay.  Y entre mis sueños lo veo más grande de lo que es, más salvaje, más furioso y siempre corriendo detrás de mi casi alcanzándome.  Me despierto sudorosa de la pesadilla y lo oigo aullar o ladrar.  No sabes lo que me enoja escucharlo.  ¡Odio al perro de mierda!

Y ahora por estar distraída pensando en todo esto, siento que el perro viene corriendo a mis espaldas, volteo a ver y veo que está cerca, esta vez si me va a alcanzar.  Empiezo a correr pero sé que es tarde.  Grito de desesperación. La bolsa del supermercado está pesada y se me mete entre las piernas. De repente siento que se me lanza por la espalda y como es tan grande, los dos caemos al suelo. Las cosas se desparraman de la bolsa. Yo me tapo la cara con mis manos raspadas para que no me muerda ahí por lo menos.  Y cuando estoy a punto de desmayarme del susto, en lugar de morderme con fuerza, me empieza a lamer los oídos, las manos y los brazos.  

Cuando me doy cuenta del por qué es que estoy cubierta del Salmón que traía para la cena y que se confundió en mil pedazos con mi cuerpo.  ¡Pero que perro más tonto!  Tanto desear morderme y prefiere comer para saciar su hambre. Me levanto y dejo la bolsa ahí tirada en el patio para que el perro maldito se lo coma todo.  Voy por mi madre y le digo que vamos a cenar fuera mientras me cambio de ropa. 

Creo que a partir de hoy el mundo dió vuelta. Ahora yo voy a encargarme de joder al perro de los mil demonios.  Cambiar su presa por comida.  ¡De verdad que le perdí el respeto al animal infeliz!. 

lunes, 18 de julio de 2011

Garífuna de Corazón

Mi hermano Ricardo, que también viene siendo mi jefe me recalca lo importante de mi papel en la empresa.  Que diez días en los que debí trabajar  y me los pasé perdido en las playas del Caribe son diez días desperdiciados.  ¿Qué sucedió con mi sentido de responsabilidad? 

Y mientras continúa su sermón y yo asiento de vez en cuando, mi mente me lleva de nuevo a esa playa perdida en Livingston, un pueblo de Guatemala que se encuentra en el Caribe.  Todavía siento el aroma de Coco mezclado con aceite y sal que envuelve al ambiente.

Yo sólamente iba por un fin de semana.  Ibamos con amigos a pasar un buen rato y a conocer el lugar.  Primero fuimos en carro desde la capital hasta un Pueblo llamado Río Dulce.  Y de ahí en una embarcación por el Río del mismo nombre.  Que bello lugar.  Lleno de vegetación tropical mezclada con ninfas acuáticas y aguas cristalinas.  Se respiraba aire puro mezclado con la sensualidad del trópico.

Llegamos a Livingston y nos llevamos una sorpresa.  En Guatemala hay gente morena de todas las tonalidades pero en Livingston la gente es de raza negra.  El ambiente es ambiguo, entre estilo Bob Marley jamaiquino mezclado con lo exótico caribeño y africano.  Las personas que viven ahí llevan una vida muy relajada.  Nos hospedamos en el mejor hotel y estuvimos un par de horas en la piscina nadando.  Luego nos dirigimos a un restaurante que fue recomendado por un amigo nuestro.  Yo probé una sopa típica del lugar llamada Tapado que son mariscos con plátano y leche de coco.


Mis amigos comieron camarones y pescado frito.  Estábamos llenos y contentos y nos dirigimos a la discoteca del lugar. 

La música era muy singular, aprendimos que a la gente del lugar se le llama Garífuna y tienen su música que es una especie de reguetón mezclado con música africana. 


¡Cómo movían las mujeres sus caderas!  Nunca he visto un movimiento tan sensual y rápido a la vez.  Con qué facilidad hacían esos movimientos que nunca pensé que existieran.  Y mientras observábamos los ritmos y danzas de los Garífunas mis ojos se posaron en una chica que acababa de entrar a la discoteca.  Una bella princesa Garífuna de unos 22 años delgada de ojos chispeantes llenos de energía.  Al verme que yo la observaba en lugar de hacerse la difícil o la muy fácil se me quedó viendo y empezó a mover las caderas también al ritmo de la música.  Me quedé como estatua de sal al ver esos movimientos tan graciosos, su mirada posada en mí, como retándome a demostrarle lo que yo podía hacer.  Como tengo dos pies izquierdos y no soy nada bueno para el ritmo ¿Qué podía hacer?  Lo único que se me facilita es bailar pegado.  Así que me llene de coraje y le tomé de la mano firme pero delicadamente y la pegué a mi.  Ella dejó de mover las caderas y me siguió con pasos suaves y firmes.  Se adaptó a mi cuerpo y formamos uno solo.

Pasamos toda la noche bailando y hablando.  Supe que su nombre era Flor.  Que trabajaba en la recepción de un hotel pero que ese día empezaba una semana de vacaciones.  No estoy exagerando pero esa noche me enamoré.  Me enamoré de su piel oscura, de su olor a coco, de su sexy naturalidad.  De más está decir que esa noche la pasamos juntos.  Nos unimos en besos y caricias incontrolables. 

Al siguiente día yo no podía irme de regreso y dejarla así.  A último momento les dije a mis amigos que no me regresaba y que quería quedarme unos días más.  Flor me dijo que ella no podía estar conmigo en el pueblo por el que dirán, que teníamos que salir de ahí, así que nos fuimos caminando por la playa.  Caminamos como dos kilómetros y entre palmeras y arena me señalo una casa.  Era un hotel que era nuevo y tenía unas cabañas. No había nada más en los alrededores.  Así que alquilé una cabaña y nos quedamos ahí por las siguientes ocho noches. 



Nuestro día consistía en bañarnos en el mar, hacernos el amor, descansar juntos en la hamaca, platicar de nuestras vidas y comer las delicias que la señora del hotel nos preparaba cada día.  Nunca he comido tanto camarón, tanto pescado, tanto coco. Me hice adicto al pan de coco del lugar.  Por las noches bebíamos con los dueños del lugar y otros huéspedes del hotel.  A veces ponían música Garífuna y Flor y la dueña junto con las señoritas de limpieza se ponían a bailar.  Luego contábamos las estrellas desde la hamaca y yo le regalaba algunas de ellas. Nos dirigíamos a nuestra cabaña y después de hacer el amor nos abrazábamos y escuchábamos las olas de mar, los grillos cantores y algunos animales que nunca descifré que eran. Esos han sido los días más felices de mi vida.  Me olvidé de todo.  Mi hermano y yo tenemos una empresa de construcción y ni siquiera lo llamé para decirle dónde estaba.  Me olvidé del teléfono, de la computadora, de las preocupaciones diarias.  Mi único objetivo era hacer feliz a Flor y gozar de la felicidad que ella me brindaba.

En esos días fuí a un lugar llamado Siete Altares que son pozas de agua natural que desembocan en el mar.  Nos bañamos y exploramos ese lugar en todos sus rincones.  Nos tiramos desde lo alto de una catarata y nadabamos sin parar. 

También fuimos a Playa Blanca que es la única playa con arena blanca de Guatemala.  Nos bañamos, bebimos agua de Coco y tratamos de ayudar a unos pescadores a casar Camarones.




Vivía en el paraíso con una mujer bella y con una vida relajada.  Hubiera querido vivir así eternamente pero mi sentido de responsabilidad me entró al final del noveno día y tuve que anunciarle a flor que al siguiente día yo partiría de regreso a la ciudad capital.  Ella se puso muy triste y lloró en mis brazos.  No quería que me fuera.  Le pedí que viniera conmigo.  Le confesé que estaba perdidamente enamorado de ella.

Ella sabiamente me dijo que no.  Me dijo que tenía responsabilidades con sus padres y además tenía que regresar a trabajar.  Que me había enamorado de ella en ese ambiente pero que en la capital no iba a ser lo mismo.  Ella sólo podía ser Garífuna en Livingston y en ningún otro lugar. 

Siendo de dos lugares tan distintos no hará la cosa fácil pero sé que no será imposible.  Dicen que el amor puede contra todo.  Ahora es mi prueba de fuego que así será.

Ya mi hermano terminó el regaño y yo regreso a mi escritorio.  Tengo miles de correos electrónicos que responder y llamadas que hacer.  En lugar de hacerlo, me meto a la internet y busco propiedades en Livingston.  ¿Quién sabe?  A lo mejor se me pegó algo Garífuna en los diez días que estuve ahí.  Regresaré por Flor y regresaré a ese lugar que me ha robado el corazón.

lunes, 11 de julio de 2011

Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde



Estoy en un mar de confusión y no sé que hacer.  Yo que siempre tengo la respuesta a todo, que sé lo que quiero y cómo lo quiero.  Esta vez estoy confundido. 

Me considero un tipo normal, aunque soy muy ambicioso.  No sé por qué pero desde muy temprana edad me prometí tenerlo todo.  Y tengo una casa bellísima en uno de los mejores barrios de la ciudad, tengo un carro, tengo una moto, dinero guardado en el banco.  En mi trabajo tengo uno de los mejores puestos y mis jefes aprecian mi trabajo con bonos considerables.

Lo tengo todo... menos a ella.  La tuve si ¡Vaya si no fue mía! Ella me lo dio todo.  Pero creo que ese fue su error.  No había cosa que no le pidiera que ella no me lo diera.  Además me apoyaba en todos mis caprichos y me dejaba realizar mis sueños.  Nunca me dijo que dejara de hacer algo.  Además siempre estuvo cuidándome cuando me enfermaba como nadie.  También cuando  me agarraban depresiones y malos humores, era ella la única que me soportaba.  Quizás ser tan buena conmigo fue su mayor error.  Yo la tomé a la ligera.  Juré que ella se iba a quedar conmigo para siempre.  Así que no aprecié lo que me daba.  Me burlé de ella varias veces.  Tuve amores clandestinos que durmieron en la misma cama en la que ella me adoraba.  Y la desprecié y de qué manera.  Cuando ella todo me lo entregaba yo la deshechaba como basura.  Me daba lástima verla llorar por mí pero sabía que si le decía un par de palabras dulces, ella volvía a sonreír y quedarse ahí como que si nada.  Así que lo volvía a hacer.  Por diversión quizás o por malicia.  La verdad no lo sé.

A la hora de hacer el amor la entrega de ella era total, me hacía llegar al éxtasis. Con el tiempo uno se acostumbra a los besos, a las caricias y a la manera de hacerlo y eso fue lo que me pasó a mí.  Me aburrí.  Y en lugar de apreciar la manera de ella de amar cada rincón de mi cuerpo, de acariciar cada uno de mis secretos y de adorar cada momento en la intimidad, no le presté atención y alejaba mi mente en otros momentos y en otras caricias. 

Y mientras pasaba el tiempo más la despreciaba.  Más nos alejábamos el uno del otro.  Hasta llegó al punto que su presencia me estorbaba.  Creía que no la necesitaba y no sabía cómo decirle que ya no quería nada con ella.  Y un día de muchos, ella me sorprendió con su partida.  Me dijo que me amaba pero más se amaba a si misma y me dejó ahí sin más.  Lo que yo tanto había buscado lo había logrado pero en lugar de sentirme aliviado o feliz me quedé pasmado, confundido.  Creí que ella me amaba tanto como para aceptar mis estupideces sin darme cuenta que lo que hacía era fortalecerla y hacerla apreciarse más a si misma y despreciarme a mí.

Después de seis meses de esa despedida todavía sueño con ella.  La añoro y la amo.  No puedo dormir porque si lo hago la sueño.  Si la veo por ahí mi corazón da un vuelco de ciento ochenta grados.  En especial porque la veo feliz sin mí.  La veo tranquila y serena.  No quiero que eso suceda, quiero que sea feliz sólamente conmigo.  Quiero demostrarle lo que la amo pero a la vez me entra un gran miedo.  Miedo de volverme a comportar como el idiota de ayer.  Miedo a hacerle daño de nuevo.  Miedo a jugar de nuevo con sus sentimientos.

Así que acá estoy echo un manojo de nervios, meditabundo, sólo.  Ni siquiera puedo fijarme en otras chicas porque siento que la estoy traicionando.   Vivo día y noche pensando en ella, no puedo comer, no puedo divertirme y todas las cosas que me hacían feliz antes ahora sólo me deprimen.   Me cuesta concentrarme en el trabajo, mi rendimiento ha cambiado.

Sueño con los momentos en que nos haciamos el amor.  En su manera de mirarme y acariciarme.  En esa entrega total que no he encontrado en ninguna otra. Todas esas cosas que en su momento desprecié ahora viven en mi memoria como raíces de un árbol: encrustadas profundas en mis recuerdos robándole suspiros  al viento.  Cómo sueño con tan sólo tenerla en mis brazos otra vez.

Y ahora me doy cuenta de la mujer que ella es.  Una mujer real sin miedo a demostrar lo que siente, con tanto amor para dar.  Y yo de estúpido no lo pude apreciar en su momento.  Lo desprecié y desperdicié como un tonto.  Ahora sueño con una mirada suya, una caricia o tan sólo una sonrisa.

No sé cuanto tiempo estaré así.  No sé si algún día lograré sacármela de la cabeza.  A veces me pregunto que haría ella si le pidiera que regresara conmigo.  Estoy demasiado confundido para hacer algo así que mejor me quedo acá sin ella, llorándola, amándola, soñándola, adorándola.

lunes, 4 de julio de 2011

Una Noche de Copas



Estoy en la discoteca de moda, son más de las dos de la mañana y ya llevo unas cuántas copas encima.  Vine con mis amigas pero no tengo la menor idea de dónde están.  Bailo al compás de la música que está buena.  Los chicos están rondándome como tiburones ¡Qué pesados que son!  Que me dejen en paz que yo sólo vine a bailar. 

Estoy bailando como sólo yo sé hacerlo. Sexy y divertida. Veo que un chico me está viendo a tres metros de distancia.  Tiene unos ojos cautivadores e intensos.  No me ronda como los otros.  Me pongo nerviosa pero sigo bailando.  Lo veo de nuevo y noto que tiene un cuerpo perfecto.  Al parecer va al gimnasio.  ¡Hay no, yo no vine en plan de conquista!  Pero este chico me mueve el piso.

Se va acercando cada vez más ahora esta a un metro de distancia.  Se distrae, ve hacia otro lado, pero luego posa su mirada en mí.  Sentimientos encontrados, no quería nada esta noche pero al mismo tiempo me muero porque venga a hablarme.  Quiero saber su nombre. 

El chico baila también y ahora me ve directamente a los ojos.  Le sonrío y me sonrojo.   Menos mal está semi oscuro y las luces disimulan mi color.  Viene a mi lado ¡Que nervios!

Me pregunta si estoy sola. Le contesto que vine con amigas pero no sé donde están.  Me entero que se llama Marcos.  Bailamos sensual, me pongo coqueta.  Me gusta mucho.  Tiene ojos café claro y una boca muy carnosa.  No sé si es el alcohol pero tengo muchas ganas de besarlo.  Empieza a bailar más pegado a mí. El también me está provocando.  Mi deseo de besarlo es mayor.  Le paso las manos por el pecho y noto los músculos que tiene.  El me pasa las manos por los brazos y termina en mi cintura.  No puedo más.

Nos unimos en un beso ardiente, como si llevaramos años de no besar.  La química entre Marcos y yo es perfecta.  Me muerde el labio inferior, nuestras lenguas de confunden, no dejamos de besarnos en mucho tiempo.  Mientras nos besamos yo cuelgo mis brazos de su cuello y él me abraza mucho más. Me besa el cuello, me muerde la oreja, se pega más a mí y los besos se hacen más ardientes.

Bailamos entre beso y beso pero nos concentramos más en besarnos que en la música.  Alguien me toca el hombro y cuando volteo a ver mis dos amigas están riéndose en complicidad.  Ellas me vienen a decir de que van a ir a la Discoteca de al lado, si quiero venir.  Les digo que me quedo acá y que nos llamamos a la hora de irnos.

Y nos seguimos besando con Marcos por una hora o más.  Perdí la noción del tiempo.  Nos seducimos mutuamente.  Bailamos pegado, puedo sentir su erección. Quiero pasar la noche con él, no me importa lo demás.

Me olvido completamente de donde estoy.  Ya no veo a la gente, ni a las luces y apenas escucho la música.  Estoy muy concentrada en Marcos y sus besos.

Vamos por una bebida y decidimos salir a la terraza del lugar.  La noche está cálida y se ven un sin fin de estrellas.  Encontramos un solo asiento vacío y me siento en sus piernas mientras seguimos besándonos apasionadamente. Se van las personas que están a la par de nosotros y nos acomodamos mejor en dos asientos.  El se inclina sobre mí y me besa el cuello mientras su mano derecha roza el borde de mi pecho.  Siento por primera vez lo húmeda que estoy entre las piernas ya que me dá una sensación de calor que explota ahí y llega a mi cerebro.

Disimuladamente toca mi pecho en plenitud y yo estoy que ya no puedo más.  Le insinuo al oído que vayamos a su casa.  En cuanto le dijo eso, me deja de besar, deja de tocarme y se separa abruptamente.  Me dice que tiene algo que decirme.  Se pone nervioso mientras busca las palabras adecuadas.  Me cuenta que vive con su novia.  Me quedo pasmada con la noticia.  Me dice que la relación entre ellos va mal y que hace mucho que no duermen juntos.  Que me vió y que yo desperté todos esos sentimientos perdidos en él hace mucho tiempo.  Me dice que porque no mejor vamos a mi casa, que él quiere pasar la noche conmigo y hacerme el amor como nunca.

No se que decir.  Nunca se me había prestado una situación como esta.  Por un lado quiero llevarlo a mi casa y terminar lo que ya hemos comenzado.  Por el otro pienso en que tiene novia y que a mí no me gustaría que mi novio hiciera algo así.  La llama que se había encendido entre los dos todavía está encendida pero no estoy segura de que decisión tomar. 

Me besa de nuevo pero todas esas sensaciones que me llevaron a decirle que fueramos a su casa se han desvanecido completamente.  La química ya no es perfecta.  Algo cambió en mí.

Le digo que necesito ir al baño y que me espere aquí mismo.  Me voy al baño a echarme agua al rostro para refrescarme.  Miro mi reflejo en el espejo y pienso en el siguiente paso.  Me hecho un poco de pintalabios y salgo del baño directo a la puerta de la discoteca mientras llamo a mis amigas.

Me voy a mi casa sola, ya está decidido.


lunes, 27 de junio de 2011

Bailar Salsa


Estás cerca de la pista de baile esperando a que alguien te saque a bailar.  En eso él viene, te pide bailar, te toma de la mano con suavidad y se ponen en posición:  la mano derecha estirada y la izquierda en el hombro de él.  Se ven a los ojos y empiezan a bailar al únisono.  Nunca lo haz visto antes y él tampoco a ti, pero se complementan con los pasos perfectamente.  Una que otra vez se tropiezan y rien de su torpeza como que si nada.  El hace un movimiento suave con la mano y con firmeza, te va dando las vueltas necesarias.  Es un baile lleno de energía, belleza, armonía.  Es un balle sensual sin rozar la vulgaridad.

Las primeras veces que bailé Salsa fueron de niña.  Los domingos mis vecinos se sentaban enfrente de su casa, habrían la puerta de par en par, ponían la música Salsa a todo volúmen y niños y adultos nos poníamos a bailar en la calle.  Era muy divertido.  Así aprendemos los Latinos a bailar la Salsa: en la calle.  Luego de adolescente tuve un amigo que me enseñó algunos trucos y eso me hizo animarme para ir a fiestas en las cuáles me encontraba al chico que me gustaba y podía bailar con él.  Me sonrojaba al hacerlo y era un baile con la intención de conquistarlo.  A veces fallaba pero muchas veces lo lograba.  Bailaban pegado, mejilla con mejilla y me erizaba cuando él pasaba su mano despacio por mi espina dorsal.  Esa era la señal que a él también le interesaba.

De adulta, seguí yendo a fiestas de Salsa y siempre conservábamos esa armonía y cordialidad en los bailes.  Es que los latinos cuando bailamos Salsa nos divertimos.  Sentimos la música, la gozamos. Si nos sabemos la letra, la cantamos, ya sea una letra triste o alegre.  Ese es el verdadero propósito de bailar.  Sentir la música con todo nuestro ser.


Hace once años que vivo en Amsterdam.  Desde que vine a vivir acá me dí cuenta que hay otro tipo de Salsa:  La Salsa que se aprende en una escuela.  Y ahí ves a los holandeses bailando sus pasos aprendidos que repiten entre una canción y la otra.  No pueden improvisar como tampoco pueden llevar a alguien que no haya aprendido los mismos pasos.  Eso me pasó una vez, cuando un holandés me sacó a bailar y como no sabia llevar (creía que yo iba a hacer el paso que me correspondía, según él) nos tropezamos varias veces y no pudimos bailar.  Al final de la canción me dijo:  “Tu no sabes bailar”.  Yo le respondí: “Perdona, pero eres tú el que no sabe llevar”. 

Las mujeres son las peores.  No se quién les dijo que la Salsa se baila con tacones.  Las ves llegando a la fiesta en zapatos bajos y luego se ponen unos zapatos de aguja bárbaros.  Usan unos vestiditos pegaditos y cuando bailan hacen unos pasos que rozan lo rídiculo.  Pero como son rubias y guapas, ves a todos los hombres morenos (que vienen de Africa o Surinam) sacarlas a bailar y repetir los pasos una y otra vez.  Y bailan, según ellos, maravillosamente pero no vez esa armonía entre la mujer y el hombre como cuando los Latinos bailan.  Ellos ni se ven a los ojos, ni tampoco los ves gozando, porque están más concentrados en lucirse con sus pasos y no equivocarse en ellos.  Dan vueltas y vueltas sin parar y creen que mientras más vueltas den, mejor están bailando.   Para un latino ver eso es decepcionante.  A eso no se le llama bailar Salsa. 

Lo que más risa me da es cuando yo empiezo a bailar a la par de esas mujeres, no hago tanta vuelta pero muevo las caderas como sólo los Latinos podemos moverlas.  Esas mujeres se quedan pasmadas.  No entienden como para mí sin más ni más, es tan fácil lucir sexy.  No me pongo ni zapatos de tacón, ni vestidos apretados, ni doy vueltas.  ¿Cómo puede ser posible? 

El otro día había una mujer holandesa bailando en la pista.  Todos los hombres tenían los ojos en ella porque bailaba de una manera tal que parecía que estaba teniendo orgasmos en cada movimiento.  Bailaba demasiado sexual.  Cuando dejó de bailar me le acerqué y le dije:  “¿Dónde aprendiste a bailar así?”  Y me contestó:  ̏En la escuela tal y tal”.   Le dije:  “Ve a que te devuelvan el dinero porque bailas fatal.  La Salsa no se baila así”.  Di media vuelta y me fui. 

No importa de que país vengas:  Holanda, Estados Unidos, España, Suecia o la China.  Si no eres Latino nunca podrás bailar la Salsa como nosotros.  Porque la Salsa se siente, se vive, se goza y no se aprende en una escuela.  Además los latinos tenemos un sabor y un ritmo incomparable.  Ritmos parecidos hay, pero ninguno como lo Latino.

Lo que es peor para mí son esos Latinos que no eran nada en sus países y vienen acá a hacérselas de maestros de Salsa.  Como las holandesas se creen todo lo que ellos les dicen los ven como Dioses.  Ellos a su vez como por primera vez les prestan atención se vuelven orgullosos y ya no quieren juntarse con otros Latinos.  Que tristeza da ver eso.  Es lamentable.

Las canciones más bellas de la Salsa tienen una letra que te llega al rincón más escondido del corazón, dependiendo de tu estado de ánimo o de lo que estés viviendo en ese momento.  Acá les va la letra de algunas de las canciones más antiguas:

“...esta calle fue tan nuestra muy pequeña nos quedó
 cada parte de ella es reflejo de tu cuerpo
al ver las luces veo tus ojos
en los balcones veo tu pecho
 en cada puerta creo ver tus labios
 mi deseo
 frente aquel nuestro lugar viejo motel
 muy lentamente te repaso en mi memoria...”   Aquel Viejo Motel,  Frankie Ruíz


 “...Amiga dejame decirte todo lo que siento
que yo no puedo mas vivir con este amor secreto
amiga muero sin tener el beso de tu boca
soñando el roce de tu piel amor
amiga yo le siento celos hasta el propio viento
conmigo es un amor voraz que crece como el fuego
si creo que antes de nacer te estaba amando
y ahora tengo que morir de sed
que locura enamorarme yo de ti
que locura fue fijarme justo en ti
y en silencio yo te quiero y tu amor
tiene otro dueño...”     Que Locura Fue Enamorarme de Ti,  Eddie Santiago



“...Pasa y siéntate, tranquilízate
al fin ya estás aquí, qué más te da
Imagínate, que yo no soy yo
que soy el otro hombre que esperabas ver

Un desconocido que te ha escrito verso
y te dibujó la luna, en un trozo de papel
Un amante improvisado,
misterioso, apasionado
que te dió una cita, en este hotel...”  La Cita,  Gali Galiano

Espero que las Escuelas de Salsa no sólo piensen en el dinero y que les enseñen a sus alumnos a sentir la música.  Que la comprendan, que la vivan, que la gozen, que la lloren, parecido a como los Latinos podemos hacer.  Y nosotros los Latinos, no perdamos la Salsa.  Con tantos ritmos nuevos y música nueva no olvidemos lo que la Salsa nos proporciona.  Conservémosla y sigámosla gozando.

LINKS: 


Colombianos Bailando Salsa:  http://www.youtube.com/watch?v=Lv3csJCN1jQ


Si quieres probar cocinar a "La Remanguillé" (comida echa de lo que tengas en casa) sigue este blog: 


    

lunes, 20 de junio de 2011

¡Estamos Hasta la Madre!



Esta vez me voy a salir un poco de la temática de cuento y voy a contar una historia real, tan real como el aire que respiramos y la sangre que corre por nuestras venas.


Mi amigo Emilio Sánchez, reconocido pintor Mexicano, me invitó a acompañarlo a una protesta pacífica en contra de la violencia que se está viviendo en México.  La verdad que cuando me invitó yo no comprendí muy bien el propósito pero para apoyar a mi amigo (y porque ya le había fallado con anterioridad a una marcha) acepté.


Nos reunimos el viernes 10 de junio en la puerta de la Biblioteca de Amsterdam.  Eramos un total de 7 personas.  Los otros 6 Mexicanos.  Después de las introducciones necesarias y un cafecito entramos de lleno al tema.


Cuando yo pregunté el por qué del movimiento, me contestaron:  ¡Porque ya estamos hasta la madre!  (¡Ya estamos hartos!).


Para comprender mejor esta expresión, voy a contarles de Javier Sicilia.  Javier Sicilia es un activista, poeta, ensayista, novelista y periodista Mexicano.  Es colaborador de La Jornada y El Proceso (medios impresos), y dirige la revista “Conspiratio” desde la cuál trata diversos temas de actualidad filosófica, artística y literaria.


El 28 de marzo del 2011 en la autopista del Sol, a la altura del fraccionamiento Las Brisas en el Municipio de Temixco en Cuernavaca, aparecen 7 personas muertas dentro de una camioneta Honda CRV, con placas del estado de Guerrero.  Todos fueron asfixiados y estaban atados de pies y manos. Entre ellos estaba el hijo de Javier Sicilia, Juan Francisco Sicilia Ortega.  Tenía 24 años.


Sobre los cadáveres fue encontrado el texto: “Esto nos pasó por hacer llamadas anónimas a los militares, esto les va a pasar al capitán Barrones y cap. Castillo atte. Cártel del Golfo”.


El día 3 de abril, Javier Sicilia escribe una carta abierta a políticos y criminales con el título “Estamos Hasta la Madre”, en la cuál repudia la muerte de su hijo y de las demás personas que murieron con él.  Los siguientes fragmentos fueron extraídos de dicha carta:  Estamos hasta la madre de ustedes, políticos –y cuando digo políticos no me refiero a ninguno en particular, sino a una buena parte de ustedes, incluyendo a quienes componen los partidos–, porque en sus luchas por el poder han desgarrado el tejido de la nación, porque en medio de esta guerra mal planteada, mal hecha, mal dirigida, de esta guerra que ha puesto al país en estado de emergencia, han sido incapaces –a causa de sus mezquindades, de sus pugnas, de su miserable grilla, de su lucha por el poder– de crear los consensos que la nación necesita para encontrar la unidad sin la cual este país no tendrá salida”, “De ustedes, criminales, estamos hasta la madre, de su violencia, de su pérdida de honorabilidad, de su crueldad, de su sin sentido”.


Con  esta carta Javier Sicilia convoca a una marcha para el día 6 de abril “exigiendo Justicia y Paz”.   A la marcha atendieron 500 personas con pancartas. La mayoría de los asistentes eran profesores y estudiantes de instituciones de educación superior como el ITESO, Tec y de la Universidad de Guadalajara. Algunos acudieron a bordo de bicicletas. También asistieron integrantes de grupos como: Por un México sin Violencia, Bien Muchos por la Paz, Coordinadora 28 de mayo y Amigos de la Barranca; así como integrantes de la comunidad artística de la ciudad.


A partir de ese momento el movimiento se da a conocer por las redes sociales de Facebook y Twitter y se forman varios grupos de apoyo para Javier Sicilia. Se convierte en un movimiento internacional y sin límites.


Es por eso que se formó este grupo de 6 Mexicanos, para apoyar el movimiento y darlo a conocer entre los Mexicanos que viven en Holanda.


En estas 6 personas recae la tarea de comunicar los 6 puntos de Sicilia que explican el por qué de su movimiento (favor de leer el link abajo para entender los 6 puntos). 


Notas que pude extraer de la reunión:  “Escuchamos de este movimiento por casualidad o por amigos.  Somos un movimiento cívico sin ningún grupo político.  El 6 de abril fuimos a protestar enfrente de la Embajada de México a las 5 de la tarde y el Embajador nos rechazó y nos mandó a la policía. Eramos 5 adultos y 2 niños en total.  ¡Los de la Embajada son unos cobardes!”.


La gente prefiere protestar que organizar, es por eso que nosotros decidimos organizarnos.  El 8 de mayo hicimos una manifestación en el Dam, Amsterdam. Eramos de 70 a 80 personas y algunos vinieron desde Rotterdam o del Sur de Holanda.  Fue un movimiento pacífico y no violento.”. 


Una de las chicas presentes compartió la experiencia de un primo al que mataron. La familia no hizo nada por esclarecer el asesinato.  Después de leer el poema “Noche de Soledad” de Herman Hesse y el poema de José Emilio Pacheco “Fin del Siglo”, expresó: “No te puedes hacer más el gűey (el tonto).  No podemos seguirnos haciendo los pendejos (los cobardes)”.


Con esas palabras en la reunión se definió la filosofía del grupo, quiénes eran, como funcionaban.  Se repartieron las tareas entre las cuáles está el hacer un blog, el tener un comunicador, el encargarse de la página de fans del Facebook y hacer una carta en la cúal se le iba a avisar al movimiento de Sicilia que contaban con el apoyo de los Mexicanos en Holanda. 


Decidí escribir este blog tan distinto a mis historias y cuentos porque admiro a mis hermanos Mexicanos en decir lo que realmente piensan y luchar por la paz y justicia de su país.  Así como ellos, en mi país también tenemos políticos cirqueros y corruptos y tanto el crimen organizado como los reyes del narcotráfico (los Zetas, El Cartel del Golfo entre otros) son los que realmente gobiernan y se apoderan de mi querida patria.  No podemos quedarnos callados.  No debemos dejarnos vencer.


Para terminar he decir que Javier Sicilia promovió e hizo una Caravana por la Paz que empezó el sábado 4 de junio desde Morelos, Cuernavaca y culminó el 10 de junio en la Ciudad Juárez, Chihuahua que todos conocemos como la ciudad más conflictiva de México. En este día se dió a conocer el “Pacto Ciudadano por la Paz con Justicia y Dignidad” (leer sobre el pacto en el link de abajo).  El 11 de junio se dirigió al Paso, Texas donde se exigió al gobierno de Estados Unidos que impida el ingreso de armas a México.  A esta Caravana asistieron miles de personas en cada pueblo en la cuál estuvo. 


Me pregunto: ¿Hay que esperar para que maten un ser querido para que salgamos del letargo?  ¿Tenemos que esperar a que otros organizen el movimiento para apoyar?  ¿Hasta cuándo vamos a dejar que los políticos corruptos y el crimen organizado manchen de sangre nuestra tierra, nuestra patria y a nuestros hermanos?


Ahora que vienen las elecciones gubernamentales de Guatemala en el 2011 y de México en el 2012 tenemos la oportunidad de revertir el daño causado por los políticos de turno y así luchar por la paz y la justicia de nuestros países.  Acuérdense de la letra de esa canción popular Chilena de Quilapayún (1973) que decía: “El Pueblo Unido Jamás Sera Vencido”.


¡Luchemos por la paz y la justicia!.



Noche de Soledad

Vosotros, los que sois hermanos míos,
pobres hombres cercanos y distantes,
los que en la alta región de las estrellas
un consuelo soñais a vuestros males;
vosotros, los que mudos a la noche
débilmente estrellada, alzáis unidas
vuestras delgadas manos dolorosas
y sufrís y veláis en vuestra vida,
pobre grey vagabunda; navegantes
sin estrella y sin suerte por el mundo,
extraños, y, no obstante, a mi alma unidos,
devolvedme, afectuosos, el saludo. Herman Hesse








lunes, 13 de junio de 2011

Una amistad que no fue para siempre.

Le tomo la mano huesuda y frágil.  Hace un murmullo entre sus sueños y sigue durmiendo.  Que pálida se ve.  Recuerdo cuando teníamos veinte años lo bella que era y la envidia que me daba:  escultural, alta, buen cuerpo, un cabello largo negro y una chispa en los ojos indestructible.  Y ahora que la veo en esta cama de hospital, demacrada, desnutrida, con un cuerpo casi sin vida, pareciera que fuera otra.  Quiero sentir tristeza pero no puedo.  Quiero llorar y no me salen las lágrimas.

Estoy hablando de mi amiga Juliana.  Las dos nacimos en el mismo año con un mes de diferencia.  Su madre y mi madre fueron amigas de toda la vida y nos hicieron crecer juntas como hermanas.  No recuerdo un día de mi infancia sin ella.  Como sus padres vivían a dos casas de la mía, ya fuera que yo estuviera en su casa o ella en la mía, siempre estabamos juntas.  Eramos inseparables.  Dormimos muchas veces en la misma cama, comimos del mismo plato, compartimos los mismos sueños y hasta las enfermedades.  Dimos el primer paso juntas, aprendimos a manejar la bicicleta al mismo tiempo, entramos a la misma escuela el mismo día.   Como a ella le gustaba mi apellido más que el de ella, se hacia llamar Juliana Romano. 

En el colegio las compañeras siempre creyeron que eramos hermanas.  Eramos cómplices de las mismas diabluras y creciamos con los mismos valores, enseñanzas y reveses.  Nunca me imaginé mi vida sin ella ni ella sin mí.

Cuando eramos adolescentes, nos enamorabamos de distintos chicos y siempre nos ayudabamos a maquillarnos, a vestirnos, a prestarnos ropa.  Nos contabamos todo con lujo de detalles.  Si alguien le hacia algo a ella yo saltaba y la defendía y ella hacía lo mismo por mí.  Yo la admiraba mucho porque llegó a ser una chica hermosísima.  Era seductora por naturaleza y siempre que se proponía estar con un chico lo lograba sin mayor esfuerzo.  En cambio yo era menos agraciada.  No tenía tetas grandes como ella, no tenía el culo tan parado como el de ella.  Además tenía problemas de acné y algunas veces me ponía regordeta.  Pero eso no impidió que tuviera mis novios y amores de juventud.  Eso sí, mis chicos eran los menos agraciados y no los más populares de la escuela como los de ella pero así los quise y así me sentía feliz.

Cuando entramos a la Universidad, seguimos diferentes carreras entonces solo nos veíamos a la entrada o a la salida de las clases y en fiestas.  Como yo estudié arquitectura mis amigos eran intelectuales y metódicos. En cambio ella estudió Diseño de Interiores y sus amigos eran más artistas y desordenados.  Pero aún asi lograbamos que su mundo y el mío encajaran como siempre sin mayores problemas.

En el tercer año de la Universidad fue cuando conocí a Carlos Manuel, el que iba a ser mi futuro esposo.  Un hombre guapo, inteligente, emprendedor, con un carisma impresionante y por lo mismo muy popular.  Normalmente ese tipo de hombres se fijaba más en Juliana que en mí, pero Carlos Manuel desde un principio me mostró interés.  Yo la verdad sentía que no merecía semejante hombre así que lo rechazaba pero poco a poco con esfuerzo y constancia me fue ganando.  Nos hicimos novios desde entonces.  Juliana salía en ese entonces con Mario, un alumno de filosofía que se creia artista.  Se pasaba horas en el estudio haciendo desnudos de Juliana.  Escribía además poesia asi que tenía a Juliana enamorada de su espiritu libre y desgarabado.

Dos años más tarde el mismo día en que me gradué de arquitecta, Carlos Manuel me pidió la mano.  Y empezaron los arreglos de boda entre encontrar un empleo y buscar una nueva casa donde vivir.  Juliana también se graduó ese año de Diseñadora y sus papás le regalaron un viaje a Europa por tres meses pero del cual no regresó hasta año y medio después y sólo para mi boda.  La boda fue espectacular, como de un cuento de hadas.  Había encontrado mi príncipe azul y era muy feliz.  Encontré un trabajo de arquitectura con una firma muy importante del país y Carlos Manuel puso su propio negocio de Arquitectura con unos amigos de nosotros, arquitectos también, y le iba muy bien.  Rápidamente compramos un terreno al cuál los dos diseñamos la casa de nuestros sueños y la mandamos a construir.   

En cuanto a Juliana desde que regresó de Europa venía con ideas innovadoras en el Diseño de Interiores y decidió poner su propio negocio.  Al parecer la gente no estaba preparada para sus diseños porque eran demasiado diferentes a los que ya estaban acostumbrados y no le iba muy bien.  Perdió clientela y estaba a punto de quebrar.  Para ayudarla y porque a mí si me gustaban sus diseños la contraté para que diseñara el interior de mi casa.  A Carlos Manuel no le había gustado la idea al principio pero luego de conversar con ella y escuchar de sus ideas cambió de parecer.  Cuando estamos planeando el interior de la casa resulté embarazada así que quedamos que la casa iba a estar lista un mes antes de que yo diera a luz.

Mi embarazo fue de alto riesgo y tuve que dejar de trabajar porque tenía que evitar el stress.  Tenía que quedarme muchos días en cama en el apartamento de alquiler mientras Juliana y Carlos Manuel chequeaban los pormenores del diseño interior de la casa.  Cada  vez que Carlos Manuel venía de estar viendo lo que Juliana hacía de la casa venía más entusiasmado.  Me hablaba maravillas del trabajo de Juliana.  Me contaba cada uno de los detalles y motivos que Juliana tenía para cada uno de ellos.  Yo empecé a engordar más y Carlos Manuel empezaba a pasar más tiempo en la nueva casa ultimando detalles con Juliana.  A veces venía tan tarde a casa que yo no me daba cuenta ni a que hora había venido.   Luego se iba temprano a su trabajo y así pasaba varios días sin verlo.

Cuando lo veía se desvivía por complacerme y ayudarme a que estuviera cómoda.  Yo lo admiraba por lo bien que se portaba conmigo teniendo mis hormonas tan alborotadas y siendo prácticamente una inútil sin poder hacer mucho para resguardar al bebé.

En todos esos meses sólo hablaba con Juliana por teléfono y la ví un par de veces.  El mes antes de dar a luz, la casa quedó terminada como estaba planeado así que nos mudamos.  Me gustaba mucho la decoración y se notaba el esfuerzo de Juliana tanto como de Carlos Manuel en cada rincón de la casa.  Después de un mes tuve a Javier y me dediqué a los quehaceres de una madre primeriza.  Después de tres meses cuando ya la vida empezaba a ser rutinaria empecé a notar cambios drásticos en el comportamiento de Carlos Manuel para conmigo.  Creí que era por Javier así que intenté hablar y que me contará que le pasaba.  Lo notaba muy frío y distante conmigo.  Ya no era el mismo hombre cariñoso y amoroso.  A Juliana la había visto un par de veces después de que había dado a luz así que decidí hablar con ella.  La cité para un café y que me contará de su vida.  Decía que Carlos Manuel la había recomendado con unos amigos y que le estaba diseñando los interiores a dos de ellos.  Eso la había ayudado a recuperarse en el trabajo.  Además me contó que se había enamorado de alguien que no era artista.  Era un hombre de negocios inteligente, carismático y atractivo.  Le dije que lo tenía que conocer y quedamos que me lo presentaría.  Pasó más el tiempo y cada vez notaba más la ausencia de Carlos Manuel en la casa.  Llamaba a Juliana y le contaba.  Se había vuelto una mujer muy ocupada porque casi no tenía tiempo de vernos así que me conformaba con las llamadas.

Un día encontré la invitación a una fiesta de la compañia de Arquitectos que Carlos Manuel había iniciado y que era para dentro de dos días.  Carlos Manuel no me había mencionado absolutamente nada de ello.  Me sentí profundamente decepcionada.  Era una gala en un salón enorme del Hotel Hilton.  Escondí la invitación y decidí sorprender a Carlos Manuel.  Llamé a Juliana para contarle pero no me cogió el teléfono.  Al siguiente día compré un vestido muy sexy y encontré una niñera que se quedará con Javier.  El día de la fiesta, Carlos Manuel se levantó tempranisimo y ví como a escondidas sacaba su traje de Armani del closet y lo introducía en su coche.  Luego regresó a la cama y se “despertó”a la hora usual.  En el desayuno le pregunté que planes tenía para ese día que me gustaría tener una cena especial y me dijo que no podía porque se quedaría a trabajar en un proyecto especial hasta altas horas de la noche.  No me podía creer que Carlos Manuel estuviera ocultándome lo de la gala.

Ese día intenté de nuevo hablar con Juliana y no la conseguí.  ¡Necesitaba tanto de mi amiga!  Fui al salón de belleza, me pusé el vestido sexy, esperé a la niñera y fui a la gala.  Por el tráfico y el retraso de la niñera llegué una hora y media más tarde que la hora convocada.  Habían apróximadamente 300 personas.  El salón tenía un decorado de lujo, una orquesta en vivo, bebidas por doquier.  Cómo era difícil visualizar a Carlos Manuel entre tanta gente fui al segundo nivel a buscarlo con la vista.   Cuando lo vi mis ojos no podían creer lo que estaba viendo.  Carlos Manuel con su traje de Armani llevaba en brazos a Juliana con un mini vestido rojo de un escotado prominente.  Ella le hablaba al oído insinuante entre risas y mordidas.  El le devolvía el secreto y la besaba en la boca.  Los arquitectos de la firma y sus esposas estaban presentes y todos parecían conocer muy bien a Juliana y aceptarla como la amante. 

A mi se me cayó el mundo en ese momento.  No sabía que hacer.  Mi esposo con mi mejor amiga, burlándose de mí, en mis narices y con los que decían ser nuestros amigos.   Fui al baño y rompí en un llanto histérico.  Nunca creí que mi amiga o mi esposo fueran capaz de una traición de esa manera.  Después de que lloré me entró cólera y decidí vengarme.  Esperé a que mis ojos rojos recuperaran el color normal, me puse maquillaje y salí dispuesta a arruinarles la noche.  Cogí una copa en el camino y me la tomé de un solo trago.   Cogí otra y llegué a donde estaba la orquesta.  Le dije al encargado que dejara de tocar inmediatamente que yo tenía que hablar por el micrófono.  Cuando eso sucedió las 300 personas voltearon a ver hacía la tarima donde yo me encontraba.  Cogí el micrófono y dije:  “Señoras y señores invitados de esta grandiosa fiesta, quiero hacer de su conocimiento que yo soy la verdadera esposa del Arquitecto Carlos Manuel Segura.  Esa chica que ven a su lado muy sonriente y coqueta es mi mejor amiga Juliana Pérez que al parecer ha decidido dejar nuestra amistad por un lado y acostarse con mi marido.  Les cuento que yo acabo de dar a luz a Javier, hijo de Carlos Manuel.  Mi hijo apenas tiene tres meses de nacido.  Mientras yo me cuidé de un embarazo riesgoso y luego me dediqué a cuidar a un bebe recién nacido, estos dos han decidido burlarse de mí a mis espaldas.  Les hago a todos saber que los colegas arquitectos de mi esposo han dado el visto bueno a semejante comportamiento.  Así que ustedes juzgarán si quieren seguir siendo clientes de hombres tan deshonestos como lo son todos ellos.  En cuanto a mí, no se preocupen,  yo saldré de esta.  Buenas noches a todos”.

Salí del lugar lo más rápido que pude, cogí mi carro y no sé ni cómo pude manejar de regreso a mi casa.  Lloraba sin cesar. Carlos Manuel no regresó a casa esa noche y a la siguiente mañana mandó a alguien a recoger su ropa.  Nos divorciamos sin hablarnos en menos de seis meses.  Yo le pedí la casa y él no se negó a dejármela.  De más está decir de que cambié la decoración de interiores inmediatamente.  Lo malo de todo esto es que Carlos Manuel ni siquiera intento ser padre para Javier y mi pobre niño está creciendo sin padre. Juliana intentó mil veces comunicarse conmigo y las mil veces me negué. Le pedí a Dios que hiciera sufrir a Juliana tanto como ella me había hecho sufrir a mí.  Conjuré contra ella y le eché toda clase de pestes.

No supe de ella en doce años hasta hoy por la mañana cuando una amiga en común me llamó y me contó que Juliana se estaba muriendo de cáncer y que había pedido hablar conmigo.   Al parecer Carlos Manuel después de dejarme se fue a vivir con ella pero el remordimiento la llevó a romper con él en menos de lo que canta un gallo.  Luego entabló otras relaciones en las que no le fue bien.  Nunca tuvo hijos y su negocio al final fracasó.  Al parecer al yo hablar en esa fiesta logré también hacer fracasar a Carlos Manuel.  En esa fiesta estaba lo mejor de la sociedad y como somos un país conservador, no perdonaron la indiscresión del arquitecto con la mejor amiga.  Los últimos años de Juliana los había vivido en casa de sus padres, que ya vivían de la pensión, de una manera modesta y humilde.  Mi madre dejó de hablarle a la madre de Juliana para no entrar en conflicto conmigo.  

Y ahora que veo a Juliana tan frágil y sin aliento en esta cama de hospital quiero sentir pena y tristeza.  Pero no siento nada, ni siquiera rencor.  Juliana entre abrió los ojos y al verme con los ojos humedecidos y la voz temblorosa me pidió perdón.  No tuve ni que responder porque volvió a quedar inconciente.   Y luego todo lo veo como en una película:  La máquina conectada a ella da la señal de que se ha muerto, las enfermeras y doctores vienen a su cama y le dan los choques eléctricos para que viva.  La señal no cambia.  Ella no regresa.  Y yo me quedo ahí, así...como que si nada.